26 de agosto 1999 - 00:00

"INVIERNO MALA VIDA "

P esta película no transcurre en invierno ni es mala ni dice mucho de la vida. Eso sí, a algunos los deja medio fríos. De los jóvenes que participaron en «Historias Breves II», Gregorio Cramer es el primero que ese a lo que diga el título, concreta su propio largometraje. Por cierto, tiene habilidad, y una mano atendible. El asunto es ¿qué quiere contar?
La anécdota habla de un tipo a la deriva en plena Patagonia, queriendo hacer negocio con el cuento de la oveja dorada. El asunto de algún modo se relaciona con su corto, «Al cielo no», desarrollado entre marginales, en un lugar inhóspito, y con un bulto de quién sabe qué cosa codiciable en disputa. Hilando fino, en dichas historias bien podría verse una metáfora sobre la propia gente de cine, y su modus operandi habitual...

 Sencillez

Con o sin doble lectura, la obra tiene su costado interesante. Se aprecian varios momentos agradables, de cine bueno y sencillo, por ejemplo cuando la oveja se pone mimosa adentro del auto en que la van llevando el pillo (Ricardo Bartís, hombre de teatro que aquí hace su primer protagónico en cine), y un amigo circunstancial ( Miguel Guerberoff, en el persona-je más simpático).
La fotografía de
Víctor «Kino» González es otro mérito a tener en cuenta.

 Defectos

Esta variante local del vellocino de oro juega con algo más. A todo lo largo de la película, Cramer va dejando cabos sueltos, datos falsos, trampas, pero lo suyo no parece torpeza sino más bien una cuestión de estilo. El joven autor va probando sus armas, los esquives y amagues de todo narrador, a veces en sintonía con el público (por ejemplo, el capítulo «La velocidad ayuda a olvidar», donde todo se detiene), y a veces en contra. El resultado, por el momento, es un juego, digamos, liviano, sin pretensiones, en sus mejores momentos algo postwendersiano, o postjarmushiano. Será cosa de ver cómo sigue.

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