11 de diciembre 2000 - 00:00

JAIME ROOS

Jaime Roos.
Jaime Roos.
(12-12-00) Jaime Roos pasó por Buenos Aires para presentar ante la prensa su último disco, «Contraseña», con sólo tres temas propios, y en el que recrea a autores uruguayos como Alfredo Zitarrosa, Alberto Wolf, Eduardo Mateo, Jorge Drexler, Estela Magnone o Roberto Darvin. Y volverá en marzo próximo para tocarlo en vivo. Dialogamos con él.
Periodista: ¿Por qué decidió hacer un disco de versiones siendo usted un reconocido cantautor?


Jaime Roos:
Solamente en el álbum «El puente», donde hay «rarities», hay versiones de dos temas de Mateo y otro de Los Beatles. En el resto, siempre fui autor o coautor. Este es un viejo proyecto de hace 6 o 7 años que se llamaba justamente «Versiones». Básicamente, traté de hacer un álbum con canciones que me dan placer, que hago cuando me reúno con amigos o tocamos en los ensayos o las pruebas de sonido. Decidí llevar adelante este proyecto porque me entusiasmó hacer la producción artística del disco de Adriana Varela, «Cuando el río suena», donde arreglé temas de otros autores. Y me dije: «Este es el momento». Fue un disco hecho bastante rápidamente, de acuerdo con lo que son mis tiempos. Desde que tomé la decisión hasta que lo hice pasaron seis meses, en los que, por supuesto, no vi la luz del día.

P.: Parece que se puso de moda que los cantautores hagan discos de versiones.


J.R.:
Es verdad, pero éste es un caso muy diferente del de Caetano Veloso o de Joan Manuel Serrat. Yo lo hice exclusivamente con autores uruguayos. Cuando me pongo a cantar puede colarse algún tema de Almendra, pero si no, aparecen los de mis colegas uruguayos. Yo no podría hacer un tema sevillano, como han hecho otros intérpretes. Me daría no sé qué. Y ni siquiera son temas hits de estos autores. «El loco Antonio» de Zitarrosa, por ejemplo, está elegido porque es la melodía que más me gusta, me pega muy hondo. Lo que sí me irrita sobremanera es que se asocie que yo haga por primera vez un disco después de 24 años de vida artística con canciones que no son mías con la falta de inspiración. Puesto que una cosa no tiene nada que ver con la otra.

P.: ¿Quiere decir que hay canciones suyas esperando por un próximo disco?


J.R.:
Yo ahora tuve que optar entre encerrarme todo este año a terminar todas las composiciones que tengo hechas para mi nuevo disco, que están en distintos procesos de terminación y no me gusta mandar a las canciones verdes a la cancha. No es que me ha faltado la inspiración, pero he tenido menos tiempo para componer, o hacer lo que tenía ganas. Confié en mi intuición. Entonces, dejé a mi álbum esperando turno, igual que otro disco que voy a producir para Estela Magnone.

P.: ¿Por qué decidió trabajar con menos músicos?


J.R.:
Sentí que este disco lo hizo una banda, más allá de los invitados. Es correcto eso que dice que hay pocos instrumentos. Fue una opción estética porque quería desarrollar un concepto arreglístico basado en un quinteto de dos guitarras, teclado, bajo y batería, sin guitarras que hicieran doblaje ni teclas que se superpusieran. Me inspiró ver al Quinteto Real, salvando absolutamente todas las distancias. No hablo de estilos, naturalmente, pero me impresiona ver cómo estos músicos hacen sonar a ese grupo como si fuera una sinfónica. Y así vamos a tocar en vivo.

P.: O sea que, para los recitales, va a tener que adaptar sus viejos temas a esta nueva formación.


J.R.:
Seguramente vamos a hacer lo que yo llamo el «menú de restorán». Pero hay, además, cinco cantantes, algunos integrantes del coro «Los mareados»; y en determinados conciertos tendremos algunos parches invitados que se agregarán a Walter Haedo. También puede ser invitado especial Hugo Fatorusso. Pero la básica son 11 integrantes: este quinteto instrumental en el cual me incluyo, la percusión de Haedo y cinco cantantes, uno de los cuales también toca la guitarra.

P.: ¿Qué temas del «menú de restaurante» preferiría dejar de hacer?


J.R.:
Todos y ninguno. Hay canciones que siempre me piden que cuesta cantar, como «La hermana de la coneja» o «Amándote». Pero sé lo que siente el que pide las canciones y sé lo que yo siento cuando voy a ver a un artista en vivo y tengo ganas de escuchar determinada canción. Puedo hacerlas o no, pero están en el repertorio. Y hay una sola manera de hacerlas: viviéndolas como si hubieran sido escritas la semana anterior. Otra, en cambio, como «Cometa de la farola», siempre quiero hacerla aunque hace muchísimo que vengo cantándola porque es de mi primer álbum. La hice mil y pico de veces y sin embargo, cada vez que arranco, se me ilumina el alma. Y estoy pensando en hacer el «Brindis por Pierrot» con Freddy Bessio, puesto que tiene el registro adecuado; pero lo voy a probar en los ensayos. Resumiendo, hay unas veinte canciones que siempre tengo que tener en mi repertorio, y eso es bueno; imagínese si solamente tuviera tres. Y como es de uso, aparecerán básicamente en los bises.

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