Julieta Laso lleva lo urbano del tango al sonido ancestral del norte

Espectáculos

La cantante presentará hoy, en el teatro Margarita Xirgu, su innovador último álbum, “Cabeza negra”.

Julieta Laso cuenta de manera espontánea que se sigue asombrando de haberse convertido en cantante, y mucho menos de la orquesta más importante del tango moderno, la Fernández Fierro, de la que fue la primera voz femenina. “Yo me venía formando como actriz, y pensaba que mi futuro estaría en el teatro, pero de pronto me conecté a través de la actuación con músicos que siempre coincidían en que mi voz era perfecta para el tango. Fue todo muy rápido, apenas había empezado a cantar con un par de músicos amigos y de pronto estaba con la Fernández Fierro, y para colmo mi debut con la orquesta no fue acá sino en gira por Australia, de Melbourne a Tasmania pasando por Adelaide y Sidney.. Fueron cuatro años sin parar un minuto, y yo que había viajado poco recorrí después toda Europa con un concierto cada día en una ciudad diferente. Pasaban las semanas y no sabía si salíamos de Brujas o llegábamos a Amsterdam, era una locura”. Aunque no ha transcurrido una década de sus giras con la Fernández Fierro, está claro que los músicos, sobre todo los de tango, estaban empezando a “deconstruirse”, como sucede en la actualidad, por lo que cuando recuerda la experiencia de ser la única mujer recorriendo el planeta en medio de una troupe de una veintena de varones, Laso hace una pausa emotiva, lo piensa un poco y dice “Había que tener mucha, mucha paciencia. Por suerte en estos pocos años las cosas cambiaron bastante, y ahora ya es algo común que una orquesta de tango también pueda estar integrada por mujeres”.

Formación

Los cuatro años con la Fernández Fierro fueron muy importantes para Julieta Laso, y eso continua y se percibe en los notables arreglos e instrumentaciones que apoyan su profunda voz en su tercer trabajo solista, el flamante “Cabeza negra”, que por varios motivos está destinado a convertirse en un hito de la música popular argentina. Es que “Cabeza negra” marca una nueva y especial colaboración con el director musical de la Fernández Fierro, Yuri Venturín, con quien, al irse de la orquesta, había quedado en no dejar cerrada la puerta para armar nuevos proyectos.

“El reencuentro con Yuri fue un gran momento”, cuenta Laso. “Su trabajo como arreglador y director musical del disco fue lo que hizo posible la mezcla de estilos que a mí me estaba dando de manera natural y totalmente inesperada. Es que del mismo modo que el tango y la música me buscaron sin que yo me lo propusiera, tampoco nunca había estado en mis planes mudarme a Salta. Yo me crié acá en Boedo, donde el espíritu de los viejos bares tangueros se perdía para el consumo de los turistas. En mi casa se escuchaba un poco de todo pero al mismo tiempo nada en especial. Básicamente música popular de todo tipo, bastante rock, eso es algo generacional; creo que el primer disco que tuve de chica fue uno de Mercedes Sosa. Pero al tango lo conocí de adulta, cuando fui desplazando el teatro por la música y empecé a ir a la famosa milonga de la avenida Independencia.”

El tango, concebido por Laso en una versión urbana y moderna pero fiel a sus fuentes, le valió el premio Gardel por su álbum “Martingala” de 2018, pero entonces su vida personal la llevó a toparse con otro estilo, relacionado con otro más ancestral y para nada urbano: folklore norteño. “Es que conocí a mi actual pareja, Lucrecia Martel (la directora de films como “La ciénaga”), y a la vez me metí cada vez más en el mundo de estilos como la copla, los carnavales y todos los sonidos norteños, todo eso mientras mi relación personal me llevaba tomar una decisión tan inesperada como mudarme y vivir en Salta”.

La influencia de este contacto con la música del norte argentino ya se percibe nítidamente en el documental “Terminal Norte”, de Lucrecia Martel, filmado durante la cuarentena de 2020 en Salta, con Julieta Laso oficiando como maestra de ceremonias de una peña que reunió a artistas tan diversos como la coplera trans Lorena Carpanchay y su colega Mariana Carrizo, mas la trapera B Yami y el dúo feminista Whisky. Casi inmediatamente a esta experiencia surgió el proyecto “Cabeza negra” en el que Laso entendió que podía combinar de modo natural estos dos estilos de música argentina que, en principio, nunca tuvieron que ver entre sí.

“Entre los ensayos, la elección de los temas tanto de artistas tradicionales, ya sea Violeta Parra, Zitarrosa u Horacio Guarany, más el armado del grupo, los ensayos y la grabación en sí misma tomaron todo el año pasado. Y nos organizamos para que en cada uno de mis viajes a Buenos Aires primero ensayemos y luego terminemos las sesiones grabando la versión definitiva de dos de los temas del álbum. Fue un trabajo que requirió disciplina. En vez del formato instrumental típicamente tanguero armamos un sonido a base de percusión norteña, como bombo y caja, a cargo del mismo Yuri, con énfasis en el bandoneón y distintos tipos de contrabajo o bajo eléctrico”.

Al escuchar “Cabeza Negra” queda claro que el concepto fue el indicado: la combinación de estilos y géneros no es forzada, y está a años luz de las típicas fusiones de tango con música electrónica y cosas por el estilo que surgen más del marketing y las modas que de una inspiración genuina. Otra cualidad de este álbum es el talento de Laso para unificar las distintas canciones –que también incluyen covers de Palo Pandolfo o Fito Páez-- para su personalísima voz y los climas dramáticos, que se adueñan de estos standards, llegando a momentos culminantes como la versión de “Llamame cuando amanezca” Guarany o “Corazón maldito” de Violeta Parra.

En un mercado donde cada vez se acentúan los singles a ser viralizados en las redes para tener un hit, “Cabeza negra” es un álbum conceptual en todo sentido, empezando por la manera en la que fluyen los tracks, e incluso el arte de la portada a cargo de Alejandro Ros.

El disco se presentará mañana en el Teatro Margarita Xirgu: “Creo que va a ser un momento clave para como artista, sobre todo porque, aunque parezca difícil de creer, en todo este tiempo jamás canté ninguno de estos temas ante el público, ni siquiera en alguna presentación informal” explica Laso sin disimular la lógica emoción y ansiedad. “Y lo más desafiante es lograr que ese mismo sonido del estudio cobre vida en un escenario, sin agregar instrumentos distintos de los de la grabación, por lo cual venimos cuidando hasta el menor detalle técnico del concierto”.

Dejá tu comentario