5 de enero 2007 - 00:00

La arbitrariedad del formato de pantalla

En las que ya parecen lejanas épocas del VHS -un formato que prácticamente se «extinguirá» a lo largo de 2007-, las películas ofrecían una única presentación, adaptada al formato de la pantalla de un televisor y que comúnmente se conoce como «fullscreen». Este formato implica, de hecho, una adaptación del formato original apaisado en el que se filman y reproducen las películas, con un recorte del panorama de acuerdo con lo que se denomina «centro de interés», que es arbitrariamente elegido por quien realiza esa especial edición de la película para llevarla a la pantalla chica.

Con la aparición del DVD, y de sus características cualitativamente superiores, se inició una polémica respecto de la validez de realizar estos recortes a los films, toda vez que no representan la exacta visión imaginada y concretada por su realizador y dejan de lado elementos que pueden enriquecer la obra en su conjunto. En los inicios del DVD como formato comercial, prácticamente 100 por ciento de las ediciones ofrecían pantalla fullscreen porque de esa manera se realizaba una transición, más o menos «transparente», para los usuarios entre el VHS y el nuevo disco óptico.

  • Polémica

  • Estas decisiones, tomadas en origen y no localmente, trajeron una polémica importante, sobre todo entre los especialistas del medio que, con razón, objetaban el cercenamiento que se realizaba de una obra artística y la imposibilidad de apreciarla en toda su dimensión. La misma evolución del mercado, sumada al acostumbramiento paulatino de los consumidores, permitió que apareciesen con más asiduidad las versiones « widescreen». El video admite dos formatos de almacenaje de imágenes: el 4:3 (pantalla completa del televisor) o el 16:9 (vista panorámica), que implican respectivamente una relación de imagen 1.33 y 1.78 más ancha que alta. Como las películas actualmente cuentan con relaciones 1.66, 1.85 (conocida como «flat») y 2.40 (o «scope»), deben realizarse operaciones de adaptación previas a la grabación, es decir que todos los widescreen de los DVD son «anamórficos» por definición, ya que la imagen se ajusta horizontalmente al ancho del televisor y se descomprime durante la reproducción.

    Para la adaptación de la imagen al cuadro del televisor se utilizan dos procesos, el «letterbox» y el «Pan & Scan», y en una próxima nota veremos cómo se realizan estas adaptaciones y qué ventajas y desventajas conllevan cada uno de ellas para los usuarios.

    Horacio Moreno

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