Rogelio Polesello integró el primer grupo de artistas argentinos
que se entusiasmaron con el uso de la computadora
como nueva herramienta a fines de los años ’60.
El Centro de Arte y Medios tecnológicos (Zentrum für Kunst und Medientechnologie), de Karlsruhe, Alemania, organizó la edición de un libro y la presentación de una muestra en la Nueva Galería Graz de Austria sobre los primeros trabajos realizados en arte y cibernética. El libro -que publicará el M.I.T Press-, y la muestra se concentran a partir del Festival de Nuevas Tendencias de Zagreb, Croacia, a fines de los '60. Se proponen recuperar el panorama de los trabajos con uso de la computadora en el arte en el período 1968-1973, en Europa, Japón, Estados Unidos y Latinoamérica en aquellos años.
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Por la Argentina, el director del ZKM, Peter Weibel, invitó al CAYC (Centro de Arte y Comunicación) a incluir sus tempranas experiencias en ese campo. Cuando el 18 de agosto de 1969 se presentó por primera vez el Centro de Arte y Comunicación - antes de contar con sede propia-, en la entonces Galería Bonino, expuso la muestra Arte y Cibernética. La idea se había estado gestando a partir de un viaje a Japón en febrero de aquel año, cuando se estableció contacto en el barrio de Ginza, con ocho artistas y matemáticos japoneses que formaban el Computer Technique Group (Koju Fujino, Takeshi Hasegawa, Junichi Kakizaki, Masao Komura, Fujio Niwa, Makoto Ohtake, Haruki Tsuchiya y Kunio Yamanaka) y habían comenzado a desarrollar su labor colectiva con una incipiente vedette tecnológica: la computadora.
En esa ocasión, el Centro trajo a Buenos Aires una muestra de grabados realizados con computadoras y muchos artistas argentinos se entusiasmaron con la nueva herramienta. En abril de ese año se organizó un seminario con el ingeniero Julio Guibourg, Director del Centro de Cómputos de la Escuela ORT, que permitió la materialización del proyecto al ceder los servicios para que trabajasen los artistas, Antonio Berni, Luis Benedit, Rogelio Polesello, Josefina Robirosa, Osvaldo Romberg, Miguel Angel Vidal, entre otros. El ingeniero Ricardo Ferraro colaboró técnicamente al mando de la IBM 1130-2-c. El resultado de esos encuentros fue la exhibición de obras realizadas durante seis meses en la Escuela ORT, en la Galería Bonino. En aquella época estaba todavía en la calle Maipú, al lado del departamento de Jorge Luis Borges, y trabajaba allí como director Billy Whitelow. Alfredo Bonino ya estaba radicado como galerista en Nueva York.
Los artistas trabajaron junto a Manuel Sadovsky, matemático, Gregorio Klimovsky, epistemólogo, y Alfredo Ibarlucía, arquitecto. Las computadoras estaban todavía muy lejos de la popularidad que alcanzaron en los años ochenta con la aparición de las PC personales. Aquella exhibición fue la primera en su género en América Latina y luego fue itinerando por ciudades de distintas latitudes. Estábamos «en horario con el mundo», en el sentido de la información y los lenguajes artísticos en Buenos Aires.
En Nueva York, el pintor Robert Rauschemberg y el ingeniero Billy Kluver (de los Laboratorios de la Bell Company), dirigían en ese momento, el grupo EAT (Experiments in Art and Technology). En Londres, la crítica Jasia Reichardt organizaba la primera exposición de Arte Cibernético, en el I.C.A. (Instituto de Arte Contemporáneo de Londres), donde fuera directora por ocho años. Reichardt visitó en dos oportunidades Buenos Aires donde dio charlas en el CAYC, y participó como Jurado de Esculturas, Follaje y Ruidos, en la Plaza Rubén Darío.
Se había planteado como objetivo en el catálogo de aquella primer muestra, desarrollar la investigación y los estudios experimentales en el campo del arte y la cibernética, y por ello se pensó en una integración interdisciplinaria, y en el acercamiento a un conocimiento global, desarrollando el concepto de laboratorio: científicos, filósofos y teóricos, trabajando junto a los artistas o arquitectos, sobre las mismas bases temáticas. En aquel momento se iniciaron las invitaciones -que luego se institucionalizaron anualmente-, de quince o veinte figuras sobresalientes del mundo del pensamiento para promover el diálogo y la actualización. Entre algunos visitantes destacados, estuvo en esos años Umberto Eco y Abraham Moles.
La exposición en la Galería Bonino incluyó veinte obras del Grupo de Tokio y seis autores británicos de las Ediciones Motif, de Londres. La muestra fue ambientada con música electrónica de cinco compositores locales: Dante Grela, Francisco Kröpfl, Carlos Rausch, Jorge Rotter y Eduardo Tejeda. Simultáneamente con la muestra se celebró el Seminario Información y Acercamiento, con conferencias del doctor Manuel Sadosky, los ingenieros Gustavo Pollitzer, Sigfrido Lichtenthal y el arquitecto Arturo Montagú.
Continuando esa línea de trabajo, el 21 y 22 de octubre en la sala del Opera, y en adhesión al X Congreso Mundial de Arquitectos (UIA), que sesionaba en Buenos Aires, el CAYC presentó Argentina Inter-Medios. Con la inclusión de música electrónica, films experimentales, poesía, proyecciones de video, danza, esculturas neumáticas y cinéticas constituyó un environment total donde el intercambio de diferentes estímulos promovió una singular percepción audiovisual.
El programa estaba proyectado por creadores musicales de vanguardia que se integraron con diseños visuales preparados por pintores, escultores, bailarines, hombres de cine y teatro experimental en un intento de bucear interrelaciones entre arte y tecnología. Para desarrollar la música electrónica en vivo (composición colectiva), fue necesaria la construcción de un sintetizador electrónico, de acuerdo con planos surgidos de las discusiones entre el coordinador de la experiencia, Kröpfl, sus colaboradores, los técnicos de la Facultad de Arquitectura y el Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales.
Sobre el escenario, ante un laboratorio de música electrónica completo, doce compositores asistidos por dos técnicos ejecutaban las posibles versiones de sus obras. A diferencia de lo que ocurría con los laboratorios convencionales, en el Opera los músicos no sólo componían sino que eran, a al vez, ejecutantes-intérpretes. Otras secciones de Argentina Inter-medios fueron « Movimiento de Tierra», experiencia coreográfica-comunicacional de Lorenzo Amengual, Ana Kamien y Leone Sonnino; «Signos-Señales-ruidos» a través de una mujer actual, con imágenes de Antonio Berni; y un fragmento de «Viet-Rock» dirigido por Jaime Kogan.
Antes de finalizar aquel año '69, se realizó en el CAYC un curso sobre Arte y Ciencia, dictado por el artista norteamericano Frank Malina, director de la revista «Leonardo»; y comenzó a itinerar la exposición Arte y Cibernética de Córdoba, Santa Fe, Tucumán, a Minneápolis y Nueva York.
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