La guerra en la que no actuó Bob Hope

Espectáculos

Cuando en 1982 me tocó cubrir toda la Guerra de Malvinas desde Londres, en el cable enviado el 27 de mayo de aquel año, entre otros temas, escribí: «Aunque lo publicara un solo diario, hay indignación entre los belicistas contra el muy célebre multimillonario y filántropo humorista Bob Hope». Y transcribía parte de lo declarado por el actor a autoridades y periodistas, reproducidos en el «Daily Express» de esa fecha.

«Hope nació en Gran Bretaña hace 79 años y posee un récord de actuaciones gratuitas ante soldados en los frentes de guerra. Cuando se le pidió que preparara un show para las tropas en el Atlántico Sur, respondió: 'Es la tontería más grande que haya escuchado jamás'».
Esto es lo reproducido en mi libro «Malvinas desde Londres».

Aquel 27 de mayo la prensa británica dedicaba todas sus tapas y varias lacrimógenas páginas a lo ocurrido en Malvinas el 25 de mayo. En nuestra fecha patria, la aviación argentina había escrito, con singular patriotismo, pese a sus fuerzas inferiores y protagonizó con heroísmo inocultable al mundo, la llamada Batalla de San Carlos, calificada por los periodistas recién desembarcados y el mismo gobierno inglés como «el día más negro de la guerra», por las bajas provocadas a la Real Marina. Paralelamente, se lamentaba con cifras el multimillonario costo de las pérdidas materiales.

Pero la corta nota del «Daily Express» titulada «Un misil de Bob», que tengo a la vista, agregaba una irónica respuesta del actor a los periodistas: «Imaginen en este día y época enviar misiles y bombas volando sobre aquellas islas por 18.000 ovejas».

Con motivo de su fallecimiento, a los fructíferos 100 años, sólo en algunos medios se deslizó la palabra «filántropo», que fue una virtud permanente en Bob Hope. En reconocimiento de esos méritos, su amigo Charles Chaplin, al decidir su exilio abandonando los EE.UU. y recluyéndose en Suiza, le dejó (no le vendió) su estudio en Hollywood para que continuara su obra con trabajos de solidaridad humana. Esto sucedía en los negros años de terror provocados en EE.UU. por el feroz senador Joseph McCarthy y su cacería de brujas, dando lugar a que los diccionarios aceptaran una nueva y siniestra palabra, maccarthismo.

Por su valiente posición,
Hope debió sufrir el adverso ambiente reaccionario de la industria cinematográfica y la prensa olvida que esa fue la causa de que ninguno de sus 70 inolvidables largometrajes interpretados, muchos de los cuales con guiones de su autoría, no le merecieran ningún Oscar. Pero quizá pocos actores hayan cosechado con el tiempo tantas biografías elogiosas haciéndole justicia en vida.

Enrique Oliva

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