1 de enero 2001 - 00:00

La indiscutible jerarquía de Horacio Molina

Horacio Molina.
Horacio Molina.
Actuación de Horacio Molina (voz, guitarra). Con Jorge Giuliano (guitarra). (Clásica y Moderna, todos los viernes).


(02/01/2001) Horacio Molina hizo de su estilo una marca registrada. De indudable herencia gardeliana, conserva cierto canyengue del tango anti-guo, pero ha tomado también del Gardel más internacional el apego por la melodía bien dicha y bien cantada, el fiato largo, la meticulosidad puesta en cada letra y en cada nota.

Y a toda esa saludable influencia le sumó su aporte personal, que llevó a algunos a definirlo erróneamente como un cantante de tangos abolerados. El fuerte de este nuevo espectáculo, como ocurre desde hace tiempo, está de manera casi excluyente en el tango y en los valses criollos.

El repertorio puede ser variable, pero lo que sí permanece es el gusto que tiene Molina para elegirlo, concentrándose en grandes poetas y compositores como Aníbal Troilo, Homero Manzi, Mariano Mores, José María Contursi, Carlos Gardel, Homero y Virgilio Expósito, Astor Piazzolla, Jorge Luis Borges, etc.

En la noche que se comenta, como parte de una larga lista de títulos, aparecieron joyas como «Flor de lino», «Malena», «Como dos extraños», «Barrio de Belgrano», «Fuimos», «Jacinto Chiclana», «Rubí», el maravilloso « Nieblas del Riachuelo», «Vete de mí», «Yuyo verde», «Grisel», etc.

Y apenas se escapó un par de veces de la música típica, con su balada «Mil recuerdos» y con el «Candombe para Gardel» del uruguayo Rubén Rada. Molina hace una buena parte del show a solas con su guitarra. En otros momentos, en cambio, cuenta con la colaboración del guitarrista Jorge Giuliano, un músico sorprendente por su estilo tanguero.

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