22 de septiembre 2009 - 13:57

La London Fashion Week resucitó el debate sobre los talles

Modelos curvilíneas en la pasarela de Mark Fast
Modelos curvilíneas en la pasarela de Mark Fast
El debate sobre la talla de las modelos resurgió con fuerza en la Semana de la Moda de Londres, tras la polémica creada por la inclusión de tres mujeres curvilíneas en el desfile del canadiense Mark Fast.

Fast, uno de los diseñadores que subió a la pasarela británica, dio la nota durante el fin de semana al incorporar a tres modelos más corpulentas que de costumbre en la presentación de su colección para la próxima primavera/verano que definió como "una celebración del cuerpo femenino y de los numerosos mundos que lo rodean".

Aunque bienvenida por parte de esta lucrativa industria, su decisión también provocó la marcha de su estilista "por diferencias creativas en relación con la selección de estas chicas", según declaró la directora general del diseñador canadiense, Amanda May, al diario Daily Telegraph.

La rompedora iniciativa del canadiense deriva de su colaboración con la modelo Hayley Morley para la exposición fotográfica "All Walks Beyond the Catwalk", que reunió a ocho diseñadores con otras tantas modelos profesionales de diferentes tallas, edades y orígenes étnicos para promocionar la diversidad en las pasarelas.

De hecho, Morley desfiló con el mismo ajustado minivestido de punto negro con el que aparece en la muestra. Y en la noche del lunes, regresó a la pasarela de la mano del diseñador emergente William Tempest.

"Es un paso brillante y positivo en buena dirección para la Semana de la Moda de Londres", opinó Sarah Watkinson, directora de la agencia británica 12+ UK, que representa a las tres modelos consideradas 'XL' pero que utilizan sólo las tallas 40 o 42 europeas (equivalente a la 10 o 12 estadounidense).

"Creo que los diseñadores deberían mostrar sus colecciones en mujeres con más curvas", agregó precisando también que sus chicas son "más sanas".

El debate sobre las modelos extremadamente delgadas y poco saludables surgió en los años 1990 con la irrupción de chicas como Kate Moss, representantes del concepto "heroin chic", pero se intensificó tras la muerte en 2006 de dos modelos sudamericanas anoréxicas.

Desde entonces, las diferentes capitales adoptaron medidas para luchar contra este fenómeno, aunque sólo la pasarela Cibeles en Madrid vetó a las modelos que no alcanzaran un mínimo Indice de Masa Corporal (IMC).

En junio pasado, la redactora jefe de la edición británica de la revista de moda Vogue, Alexandra Shulman, escribió a los responsables del diseño para reprocharles que fabrican talles "siempre más pequeños", lo que obliga a utilizar modelos cada vez más delgadas.

"Hemos llegado a un punto en que los talles de la ropa no convienen siquiera a las modelos estrella", afirmó en su carta divulgada por la prensa.

Numerosos diseñadores presentes en esta semana londinense proclaman que quieren hacer ropa para mujeres de todas las tallas, pero pocos lo cumplen en sus desfiles, en los que siguen dominando las modelos superflacas, con algunas excepciones como los de Carolyne Charles o Issa of London, que privilegian las curvas para mostrar sus trajes de baño.

"Nuestra intención no es señalar o criticar una manera de trabajar, sino decir que ha llegado el momento de reconocer que nuestra industria debe enviar un mensaje más amplio y hacer algo para que otras mujeres puedan verse reflejadas a nivel de los diseñadores", declaró por su parte Debra Bourne, cofundadora del proyecto "All Walks Beyond the Catwalk".

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