14 de enero 1999 - 00:00

"LA NOVIA DE CHUCKY "

Luego de tres películas Chucky parecía no dar para más. Incluso el hecho de que la anterior «Chucky 3» pudiera haber inspirado el sonado caso criminal de los chicos ingleses que secuestraron a una criatura en un shopping para asesinarla, convirtió al muñeco maldito en todo un símbolo del cine de terror que presuntamente influye negativamente en el público.
Pero yerba mala nunca muere, y luego de dejar pasar un tiempo prudente, los dueños de la franquicia Chucky decidieron que era hora de que el muñeco encuentre su despertar sexual. El resultado es una de las películas fantásticas más extrañas, maliciosas y divertidas de los últimos años, una visión pesadillesca y totalmente negra de las relaciones amorosas que además nunca deja de conocer sus propios límites de film de terror para adolescentes devoradores de pochoclo.
Jeniffer Tilly es un antiguo amor del hechicero que vive dentro del muñeco Chucky desde el primer film de la serie (un inesperado éxito de taquilla de Tom Holland). Rastreando el cuerpo destrozado del muñeco a lo largo de 10 años, la protagonista realiza un ritual vudú y lo revive. El ménage à trois que sigue a continuación entre Jeniffer Tilly, Chucky y un joven dark seguidor de Marilyn Manson es uno de los muchos momentos totalmente increíbles que tiene este film imperdible para los fans del cine bizarro.
Casi no hay antecedentes de un producto tan salvajemente protagonizado por muñecos excepto quizá el poco conocido film de culto de
Peter Jackson «Meet the Feebles», nunca estrenado en la Argentina. En las películas anteriores Chucky se limitaba a asesinar gente al por mayor, pero ahora hace gestos obscenos, se droga y obviamente le hace al amor a su prometida (en una escena para la antología del sexo raro). Todas estas actividades sirven siempre de comentario irónico sobre las situaciones que involucran a los muchos más insulsos coprotagonistas humanos, ya que la película funciona como una especie de comentario satírico sobre el matrimonio, algo así como la versión truculenta de «La guerra de los Roses». Hacer un film tan fuera de lo común era un riesgo que muy pocos directores podían enfrentar. Pero el director chino Ronnie Yu era conocido por una de las historias de amor más originales y visualmente imaginativas del cine moderno: su obra maestra «Bride with the white hair» («La novia con el pelo blanco», nunca visto en nuestro país) le sirvió para proyectarse inter-nacionalmente. Por eso la audacia de cada cuadro, la creatividad de la puesta para las escenas terroríficas y los chistes sexuales van mucho más allá de lo que un director hollywoodense se hubiera animado a hacer. La posibilidad de una secuela «El hijo de Chucky» surge de un diálogo del muñeco en pleno acto sexual con su novia: «No, no uso gomita, ¡soy todo de goma!».

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