22 de septiembre 2004 - 00:00

La pulcritud del arte de Bonzo

La obra de Bonzo transmite una arquitectura simétrica, carente de ornamentación, de techos bajos, barrial.
La obra de Bonzo transmite una arquitectura simétrica, carente de ornamentación, de techos bajos, barrial.
Alejandro Bonzo (1976), cursó estudios en el taller de Pablo Suárez, historia del arte argentino, de las vanguardias del siglo XX y arte contemporáneo con Laura Batkis. Desde 1999 participa en exposiciones colectivas y ha obtenido becas del Fondo Nacional de las Artes y de la Fundación Antorchas bajo la dirección de Remo Bianchedi.

Bonzo
utiliza óleo y esmalte sobre madera para dar una imagen tersa de suburbio, fachadas, terrazas o interiores desolados. Contrasta esta visión con la de los pintores que plasmaron esta temática en tonos sombríos, terrosos, una característica de la pintura argentina de una parte del siglo XX.

En la exposición individual que actualmente realiza en el Centro Cultural Recoleta vuelve a interesar la pulcritud inquietante de su propuesta, muy opuesta a la realidad que nos circunda, de la que no es que que el artista se evada, sólo evita caer en lo que ya es demasiado obvio. Una arquitectura simétrica, carente de ornamentación, de techos bajos, barrial, que se recorta contra un fondo de cielos límpidos. Clausura el 26 de septiembre.

En la Galería Archimboldo (Reconquista 761), Graciela Marotta reflexiona sobre los factores de poder que dominan el circuito del arte, entre ellos, luchas solapadas, contiendas a brazo partido, la ética cuestionada, lo que «debe» estar de onda para ser admitido en el círculo áulico de los que se erigen en gurúes de tal o cual corriente. Ausente el debate fructífero sobre el sentido del arte. ¿Cómo lo expresa Marotta? A través de delicadas cajas donde ratitas, ovejas y cerditos ocupan un espacio en el que todo lo corroen o abandonan la escena, siguen la corriente, esperan alertas el momento oportuno, duermen con el enemigo, se cocinan a fuego lento. Clausura el 2 de octubre.

En la planta baja del Espacio Fundación Telefónica ( Arenales 1540) se pueden recorrer las «casitas» de Fabiana Barreda. De azúcar, de flan, de arena, las lúdicas de Lego, la del Tigre de Xul Solar, el Planetario, el Cabildo, las transparentes, opuestas a edificios gubernamentales donde todo se oculta como la que lleva una joven en la mano mientras recorre la Plaza de Mayo en el video que integra la muestra. Fotografías nítidas, netas, carentes de artificios, sensible, colores reales, una cámara que se centra en una imagen única. La más poética de todas: aquella del trazo mínimo, dibujada en la palma de la mano. «Proyecto-Habitat-Utopía y Deconstrucción» no necesita discursos, el receptor capta un mensaje que lleva implícito el deseo de un mundo posible, esperanzado.

En el primer piso, 24 artistas integran «Territorios Ocupados». Su curadora, Valeria González propone un recorrido en torno a cinco núcleos: la ocupación crítica del espacio de los medios de comunicación, la diferencia entre los espacios trascendentes y los lugares concretos de la vida, la ciudad como espacio de escritura de la memoria colectiva, el paisaje como construcción artificial, la mirada en el espacio público y privado.

Destacamos la toma de velocidad casi cinematográfica de Dino Bruzzone, las «muertas» edificaciones pueblerinas de Rosalía Maguid, la miserable vida de una familia en un vagón de ferrocarril de la que no está ausente la ternura, foto directa de Carola Rousso.

Marcos López
ironiza sobre «Bienestar», un supermercado abandonado de Santa Fe, la combinación impecable de fotos y engranajes de Carlos Gallardo mientras que Laura Messing conjuga desfocalización, velocidad, imagen real y ficticia: un grupo de gente que no sabe que está siendo fotografiada, mira un cuadro en una exposición. Messing los inserta en un bosque, en consecuencia, una situación ambigua para el contemplador, adjetivo que desviará su mirada de lo convencional. En suma, un variado repertorio de imágenes, situaciones, testimonios, desenfoques reales y virtuales en el marco del XIII Festival de la Luz. Clausura a fines de septiembre.

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