Florencia (Reuters) - El David de Miguel Angel ha sobrevivido a rayos, motines callejeros, y baños de ácido, por lo que era difícil prever que una ligera limpieza antes de su 500 aniversario despertaría tanto alboroto. Pero el planeado baño, usando agua y cataplasmas, ha acaparado la atención del mundo del arte de Italia, enfrentando a los restauradores entre sí e impulsando a 50 expertos internacionales a exigir un estudio independiente.
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La disputa sobre el destino del David es sólo el último capítulo de un largo debate. «El David es un ícono del arte renacentista, el símbolo de Florencia, el héroe bíblico de los judíos, es todo para todo el mundo», dijo James Beck, un experto en historia del arte de la Universidad de Columbia y presidente de la organización ArtWatch International. «No puedo creer que lo harán, es un gran trauma y todo el mundo está viendo», agregó Beck durante una reciente visita en Toscana. Agregó que el rostro del David será afectado y teme que los funcionarios puedan decidir a último minuto usar solventes duros. El neoyorquino de 73 años envió cartas a los gobiernos locales y a nivel nacional y redactó una petición firmada por historiadores del arte y especialistas en las obras de Miguel Angel en todo el mundo para exigir un nuevo estudio.
Pero el superintendente de arte de Toscana, Antonio Paolucci, no le ha hecho caso a la polémica y ordenó un «lavado gentil» usando agua doblemente destilada, en un trabajo pautado para comenzar en septiembre. «No habría tanto alboroto si la gente no pensara que podrían hacerse de un nombre al hablar acerca del David, el hombre más famoso del mundo después de todo», dijo Paolucci.
El David, un desnudo de cinco metros de alto que delinea al héroe bíblico que mató a Goliat, fue develado por Miguel Angel en 1504. Tallado de un sólo bloque de mármol, se ha convertido no sólo en el símbolo de la belleza masculina, sino en la rica herencia artística de Italia. En un intento por cuidar sus tesoros, Italia estableció el primer centro y escuela de restauración en 1939, y ha entrenado a muchos de los principales especialistas internacionales. «Desde mi punto de vista, cualquier restauración significa imponer el momento presente en la obra. La cambia para siempre, sin regreso», dijo Beck, al agregar que los funcionarios están regularmente tras trampas publicitarias para impulsar el turismo. E Italia no es la única. Desde la Galería Nacional de Londres al Museo Metropolitano de Nueva York, las obras maestras han sido «sujetas» a restauraciones menos que perfectas, sostienen los críticos.
La diatriba de Beck rindió frutos el año pasado cuando la Galería Uffizi de Florencia descartó los planes de intervenir en uno de los trabajos de Leonardo da Vinci para evitar un debate público.
La disputa sobre cómo cuidar el patrimonio cultural de Italia y del resto del mundo ha aumentado. El año pasado, Florencia anunció pomposamente los planes para dar al David su primer baño en más de un siglo. La escultura fue golpeada por un rayo en 1512, su brazo izquierdo resultó roto durante disturbios políticos en 1527 y fue cepillado con ácido hidroclórico en el siglo 19. El argumento para un baño para remover manchas amarillentas de su pecho y el yeso erosionandolos dedos de sus pies parecería una cosa fácil.
Pero lo que comenzó como una disputa puramente académica sobre métodos de restauración «secos» o «húmedos» terminó en una polémica después de que el jefe de restauraciones Agnese Parronchi salió a protestar contra el método más severo escogido por los funcionarios. «No siempre estoy de acuerdo con Beck, pero tengo que admitir que estoy contento que sacó el tema a la luz pública. El asegurará que no nos entusiasmemos mucho con nuestro afán restaurador», dijo Parronchi.