Concierto de la Sinfónica Nacional. Dir.: E.Khayat. Obras de Mozart y Tchaicovsky (Auditorio de Belgrano, 29 de marzo).
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H acía tiempo que la Sinfónica Nacional no lucía tan afiatada en un concierto convencional. Sin demasiadas pretensiones, ajustándose a la partitura y apoyándose en la experiencia de sus integrantes, la agrupación ofreció en el Auditorio de Belgrano un recital de buen nivel, especialmente en su segunda parte. Este resultado se explica como parte de un ciclo lógico, con cambios y reemplazos en las filas de instrumentos, pero también como consecuencia de la incorporación de ejecutantes jóvenes, movimiento que primero generó inquietud entre los históricos del grupo y, finalmente, se convirtió en un desafío revitalizante.
La primera parte estuvo dedicada a Mozart, con la obertura de la ópera «Così fan tutte» y el «Concierto para Piano y Orquesta N° 26». En este fragmento, la orquesta careció de carácter y se notaron algunas imprecisiones en la ejecución del concierto, probablemente por ser una de las páginas de Mozart menos interpretada.
En la segunda parte, en cambio, la Sinfónica brilló gracias al afianzamiento en la dirección de Elías Khayat, discípulo del violinista Alberto Lysy, con reconocida trayectoria también como instrumentista. Tocaron la Obertura de «Hamlet» op. 67 y la Suite del ballet «Cascanueces» de Tchaicovsky con exquisita sonoridad. Cuerdas y vientos actuaron con precisión en momentos clave generando una atmósfera envolvente, respetando el estilo y el carácter originales. La percusión, en particular, alcanzó en este concierto un punto justo entre las habituales estridencias y los fragmentos que muchas veces pasan inadvertidos por el temor a ensordecer.
Hacia el final, la acertada ejecución del «Vals de las Flores» de la misma suite corroboró el nuevo compromiso que parecen haber asumido los músicos de la Sinfónica. El domingo, la orquesta también dio emotivo cierre al «Encuentro por la Paz» organizado por la Secretaría de Cultura de la Nación en Puerto Madero, con el «Himno a la Alegría» de la Novena Sinfonía de Beethoven.
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