14 de diciembre 2000 - 00:00

La teoría del caos con ingenio y humor

«Fractal, una especulación científica.» Coord. de dramaturgia y dir.: R. Spregelburd. Int.: L. Biasotto, E. Carricajo, L. López Moyano, E. Rivera, L. Paredes, V. Vázquez y otros. Mús.: N. Varchausky. Esc.: V. Lavenia. (Centro Cultural R. Rojas.)


La realidad es puro caos y se resiste a ser leída en forma lineal. Partiendo de esta premisa el director y dramaturgo Rafael Spregelburd coordinó a un grupo de actores que se ocuparon de investigar y de llevar a la escena ciertos principios de la geometría fractal, relacionados con la teoría del caos. Esto dio como resultado una obra de ingeniosa factura, con buenas dosis de humor y situaciones que bordean el absurdo.

Lejos de abrumar al espectador con postulados científicos (algunas explicaciones figuran en el programa de mano) «Fractal...» lo invita a sumergirse en una vorágine de acontecimientos, que zigzaguean en el tiempo y en el espacio con una alocada tendencia a la catástrofe. La acción transcurre entre Buenos Aires y Asunción del Paraguay, pero en realidad, nunca se sabe muy bien a qué coordenadas tempo-espaciales responde.

Personas y objetos migran sin cesar de un lugar a otro y hasta puede ocurrir que el hecho más sencillo y concreto se termine filtrando en una especie de realidad paralela.

De alguna manera, las conductas decididamente excéntricas de los personajes favorecen la entrada del caos en la cotidianeidad. El fantasma Juan Carlos, por ejemplo, circula muy cómodo entre un grupo de jóvenes cuyas vidas se ven afectadas por sus predicciones. Que el futuro se adelante al presente es algo que forma parte de este nuevo «orden» de cosas, en donde nada ni nadie alcanza su destino final.

La relación entre padres e hijos, los conflictos de pareja, la expectativa de los jóvenes frente al futuro son algunos de los temas que emergen de este universo multifacético y cambiante. Pero la idea de desorden también está implícita en la estructura de la obra. Los hechos narrados no responden a la relación causa-efecto, más bien la contradicen. Y lo mismo sucede con los conflictos que, lejos de buscar algún tipo de resolución, tienden a ser absorbidos por situaciones nuevas.

«Fractal...» es un espectáculo que juega a boicotear su propia estructura y sentido. Pero paradójicamente su impecable coherencia interna lo mantiene a salvo del caos y la confusión. Obviamente, este peculiar proyecto no habría llegado a buen puerto sin el talento de este grupo de jóvenes actores y la rigurosidad e inventiva de su director.

El espectáculo acaba de culminar su primera temporada en el Rojas y retomará sus funciones en el mes de abril.

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