"Las películas de John Ford aclaran más el mundo de hoy"

Espectáculos

Más allá del maratón de tantas películas indigeribles en el Festival de cine del gobierno de la ciudad, hubo un muy destacable ciclo de clásicos de John Ford (del que oportunamente se ocupó este diario), al que acompañó en persona el curador Kent Jones. Jones es editor de la prestigiosa revista «Film Comment», miembro de la Film Society del Lincoln Center, y ocasional colaborador de Martin Scorsese en documentales como «Mi viaje por Italia» (sobre el neorrealismo), y ahora «Lady by the Sea: The Statue of Liberty». Dialogamos con él:

Periodista:
¿Tienen actualidad las películas de John Ford?

Kent Jones: Mucha. Además de que filmó casi todos los momentos de la historia norteamericana, desde la Guerra de la Independencia hasta la de Vietnam, creo que en este momento sus films ayudan a pensar la tragedia de la guerra y el fanatismo de un modo que muchos otros, más «políticamente correctos», no lo hacen. También su sentido de la familia, el modo en que mostró todos los conflictos que puede haber en una familia, y lo poderosa que es la unión familiar, es muy importante en estos momentos. Sus películas eran muy «familieras». El, no tanto. Muchas veces lo pasaba borracho terrible, y debía ir a clínicas de desintoxicación. Como pasa con muchos artistas, es mejor conocer su obra, que su persona
.

P.:
En «Cuna de héroes», biografía de un instructor de West Point, un joven político dice que «tanta tradición no deja ver la realidad». ¿La escena alude a algún demócrata vigente de ese momento?

K. J.: Es posible, ya que en esa misma escena el protagonista replica mencionando entre otros a Dwight Eisenhower, héroe de la Segunda Guerra Mundial y en ese momento presidente norteamericano. Como sea, no creo que la tradición se oponga a la realidad, aunque el film hable de una institución separada del mundo exterior. Precisamente, la mejor parte es cuando el protagonista siente tanto dolor por la muerte de los jóvenes que él ha preparado para la guerra. Me sorprende que critiquen a Ford diciendo cuán conservador era. Lo era hasta cierto punto. Pero más que la tradición, él defendía lo que el progreso dejaba atrás, y la gente que dejaba atrás, o de lado. Dicen que era un halcón, porque fue almirante durante la guerra, y luego hizo algunos documentales bastante oficialistas sobre las guerras de Corea y Vietnam, pero yo no conozco, sinceramente, otro director americano que haya reflejado con tanta intensidad la tristeza de saber que los soldaditos están condenados a morir en la guerra.


P.:
Memorable, en ese sentido, el final de «Fuimos los sacrificados».

K.J.: O esa escena (la radio acaba de anunciar lo de Pearl Harbour, pero ellos no la oyeron), donde la cámara recorre los rostros de esos chicos, y culmina con la carita del más joven, tan jovencito que mientras los demás toman whisky él todavía está con un vaso de leche. No es sólo una cuestión de encontrar la imagen correcta, o la más impresionante. Es algo más profundo, algo que realmente se conecta, del modo más sencillo, con la dicha y la desdicha de la gente.


P.:
Por otro lado, mas que la historia de una institución militar, «Cuna de héroes» cuenta la vida de un inmigrante y su familia en América.

K.J.: Es que el título original es «The long gray line», la larga línea gris, que alude tanto a una formación de cadetes como a la vida de un hombre que hubiera querido ir a la guerra en vez de los chicos, pero está siempre ahí, mientras siente que la historia está pasando por la vereda de enfrente.


P.:
Como el militar encargado de las honras fúnebres en «Jardines de piedra», de Coppola.

K.J.: Claro. Ese es un film con un alto nivel de tristeza y gravedad, que Coppola hizo justo cuando murió uno de sus hijos. En tales casos, uno percibe que el autor tiene una profunda empatia con la gente que está teniendo algún tipo de pérdidas. Como ocurriera mucho antes con los campesinos desalojados y explotados de «Viñas de ira».


P.:
Que John Ford hizo cuando todavía era un liberal de Nueva Inglaterra.

K.J.: Después fue visto como un reaccionario ultraconservador, sobre todo en los '70, y todos decían que representaba una imagen falsa del país y de la historia. Pero Jean Marie Straub, ídolo de la izquierda, lo consideraba brechtiano, y eso es algo más cercano a la realidad.


P.:
¿Brechtiano por su costumbre de insertar personajes caricaturescos en medio de situaciones altamente realistas, por ejemplo?

K.J.: Más que eso. Le doy un ejemplo. En «Fuerte Apache» él presenta dos puntos de vista diferentes: el del militar mano dura con el enemigo (que hace Henry Fonda, hombre de imagen liberal), y el del militar dialoguista, si es posible conciliador (John Wayne). Y no los adosa, ni impone uno al otro, sino que contempla ambas posiciones.


P.:
Lástima que no trajo esa película.

K.J.: Hubiera querido traer «Un tiro en la noche (The Man Who Shot Liberty Valance)», «más corazón que odio», «El hombre quieto», alguna difícil de conseguir como «Pilgrimage»...


P.:
¿Y «El último hurra», esa del político camandulero y simpático?

K.J.: Hermosamente actuada, pero... es un poquito malintencionada. Prefiero «Un tiro en la noche». Traje también «Prisionero del odio», «El joven Lincoln», y «Resplandece el sol», que era su favorita (siempre lo dijo). Hizo una versión anterior, más divertida, con Will Rogers, pero, caramba, una película con un juez sureño que se para a defender negros y prostitutas, y que se estrena en plena época del macartismo... Es interesante cómo «Resplandece el sol» refleja lo que América está viviendo en ese momento. Le cuento algo ilustrativo. Cuando Cecil B. de Mille quiso echar de Hollywood a Joseph Mankiewicz por comunista, Ford lo enfrentó públicamente, y le dijo «me gustan tus películas, pero no tú». Pero ahora se sabe que al día siguiente le mandó un telegrama diciendo «lamento haber tenido que decirte eso, realmente estaba de acuerdo contigo». Es que debía sentarse en los dos lados de la cerca, no por hipocresía, sino por sentido de la convivencia.Y eso que tenia un carácter de perros.


Entrevista de Paraná Sendrós

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