24 de septiembre 2003 - 00:00

Lo que comentan autores y editores

• Menos adelantos

«Los anticipos a escritores argentinos, a cuenta de derechos, son cada vez más modestos; ya no es la euforia de los '90, ahora son acordes a la expectativa de venta y el ciclo de vida del producto»,
explica Fernando Esteves, de Alfaguara.

En la «compra del tiempo que un autor dedicará a una obra» y en el compromiso de editar el libro «ya no se cae en locuras; cuando se arregla un adelanto fuerte es imposible recuperarlo, el mercado se ha achicado, y es mejor que el autor cobre regalías», comenta Gloria Rodrigué, de Sudamericana.

«Antes se pensaba que se podía recuperar el anticipo, pero el mercado se redujo 40 por ciento, especialmente en bestsellers, y hoy hay mayor realismo económico. Los mejores contratos eran por un paquete de derechos, 4 libros publicados y uno inédito, y se llegó a pagar entre 50 mil y 200 mil pesos, aunque se comenta que aún ahora, a uno de los pocos autores nacionales que venden en el exterior, se le dio cerca del millón de pesos por un conjunto de obras, aunque eso suena poco creíble. Hoy los anticipos se consideran parte de las regalías y se tiene en cuenta el precio y el potencial de venta del libro sin hacerse ilusiones»,
explica Alejandro Katz, de Fondo de Cultura.

«Los anticipos, es obvio, dejaron de ser en dólares y sólo se acuerdan con escritores de primera magnitud. Después del susto que pasamos los editores se han vuelto a pagar algunos anticipos importantes, pero se pueden contar con los dedos de una mano y sobran dedos»,
señala Ricardo Sabanes, CEO de Planeta de la Argentina.

Feria española

Algunos editores (pocos, este año) están haciendo las valijas para poder estar en Madrid el 30 de setiembre por la tarde, cuando se inaugure Liber, la Feria Internacional del Libro de España, exclusiva para profesionales, que estará abierta hasta el 4 de octubre en el parque Ferial Juan Carlos I. Van pocos argentinos porque la Feria Liber estará dedicada a Eslovaquia, Estonia, Hungría, Letonia, Polonia, Malta y Chipre (sigue interesando la literatura centroeuropea) y, fundamentalmente, porque «el libro argentino no se vende mucho allá» y «el libro importado es un gran dilema» -como comentó un distribuidor criollo-«es muy caro, y es problema comprometerse a traerlo y que no se venda». Horacio García, CEO de Catálogos, dio por caso la gruesa biografía que retrata los años de formación de Franz Kafka, escrita por Reiner Stach, «importarla nos llevaba a ponerla a la venta en 150 pesos; muy pocos se iban a decidir a comprarla, gracias a un acuerdo la imprimo acá, y saldrá a 60 pesos». Los que viajan van en busca de acuerdos de ese tipo o «a la caza de ofertas» que permitan llegar a la librería «a precios ya acostumbrados para los lectores argentinos».

• Feria porteña

El lunes por la tarde se anunció en el Teatro Cervantes la nueva Feria del Libro de Buenos Aires, que organiza la Fundación El Libro con el apoyo de los dos sectores en que se ha dividido la industria editorial: la Cámara de Publicaciones y la Cámara del Libro. Inaugurará el 15 de abril de 2004, (el año que viene será mas extensa: durará 24 días, o sea 5 más; y será más amplia tendrá 37 mil metros cuadrados, pasando a ser en ese sentido la mayor de habla española) para celebrar los 30 años, y estará abierta al público del 16 de abril al 9 de mayo. Los organizadores están buscando apoyo de embajadas para traer escritores importantes y, tras los constantes reclamos, en un número mayor que los últimos años (quieren algún Nobel, que no sea siempre José Saramago). Ya se ha agendado una lectura maratónica de las obras de Pablo Neruda (considerado por Gabriel García Márquez «el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma y en todo el mundo»), en conmemoración del centenario de su nacimiento, donde se evitarán, obviamente, sus adulaciones a feroces dictadores del Kremlin, sobre todo a quien ordenó una de las mayores masacres del siglo XX, como: «Junto a Lenin/ Stalin avanzaba/ y, así, con blusa blanca,/ con gorra gris de obrero,/ Stalin,/ con paso tranquilo,/ entró a la Historia acompañado/ de Lenin y del viento».

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