Modern Jazz Ballet. Dirección general y coreografía: Noemí Coelho y Rodolfo Olguín. Coreógrafa invitada: Laura Roatta. Iluminación: Fabián Reynoso. Máscaras y pintura de trajes: Aldo Carrizo. (Centro Cultural Borges, sábados a las 21.30.)
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Los ex bailarines y ahora coreógrafos Noemí Coelho y Rodolfo Olguín, antes integrantes del Ballet Estable del Teatro Colón, codirigen el Modern Jazz Ballet, una compañía independiente que desde hace tiempo viene ocupando un lugar destacado en el medio, a punto tal de haberse convertido en un paradigma del ballet jazz argentino.
El nuevo espectáculo que está presentando actualmente define de manera precisa el perfil estético y técnico del grupo: la excelencia en la preparación, la flexibilidad de sus jóvenes integrantes para asumir responsablemente un repertorio que, además del específico jazzístico, transita por otras propuestas coreográficas y musicales con parecido nivel de calidad.
En esta oportunidad, la compañía integrada por una decena de bailarines que componen el staff casi permanente del grupo, rindió muy bien tanto en forma individual como en los cuadros colectivos de «Dancing jazz», una sucesión de instancias musicales de George Benson y Billie Holliday con diseños coreográficos compartidos por Coelho, Olguín y Laura Roatta.
Se destacó Claudio Alves en una sugerente «La carta», aunque también son dignos de señalar los trabajos de Soledad Pertino, Carol Chana y Noelia Sarno. A la dinámica «disco» de este ballet le siguió otro, esta vez con coreografía de Noemí Coelho, sobre composiciones de Robert Schumann. Peculiar mixtura de técnica-jazz con música romántica, la obra, que se titula «Inspiración», aúna en su lenguaje la danza contemporánea, los movimientos quebrados del jazz y algunas figuraciones de la danza clásica, sin conflictos internos. Un vestuario blanco, baile de parejas y conjuntos mayores, se destaca el refinamiento de la autora en su realización. «Onirique», de Olguín, con vestuario del mismo, cierra el programa proponiendo una secuencia surrealista dividida en seis partes que hablan sobre el amor, la sensualidad, los sueños y las vigilias. Con músicas de Medeski and Woo, Ponty y Tom Waits, Olguín enhebra solos (muy logrado el de Claudio Romero para «Metamorfosis»), dúos (sugerente «Diva» con Chana y D'Ambrosio y conjunto («Renacer»), donde todos tienen ocasión de demostrar sus impecables condiciones para la danza jazz.
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