Londres (EFE)- Unas mujeres que lucen un burka rosa y que, armadas con una ametralladora, rodean a un terrorista que canta «Quiero ser como Osama». Toda esta locura histriónica es el plato fuerte del espectáculo «Yihad: el musical», que se estrenó anoche en Edimburgo, y que, según sus responsables, es un «alocado galope por el absurdo mundo del terrorismo internacional» y que tiene todo lo necesario para herir sensibilidades en Oriente y Occidente.
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En la página web del 10 de Downing Street, residencia del Primer Ministro británico, varios ciudadanos pidieron ya antes del estreno, a su inquilino, Gordon Brown, que « condene este retrato de mal gusto del terrorismo y sus víctimas».
Y no es para menos si se tiene en cuenta que su protagonista, un campesino afgano de explosivo apellido, Sayid al-Boom, tiene que decidir entre seguir en el lado «bueno» o pasarse al «oscuro», junto a unos terroristas que intentan captarlo para su organización. «Quiero ser como Osama. Quiero abrirme camino a la fama con una bomba. Sé que la gente me puede detestar, pero, oh Dios, no me ignorarán cuando la CIA me ponga precio», canta uno de los terroristas en el número principal del espectáculo para embaucar a Sayid.
La letra no es lo único que llama la atención de este tema, pues su puesta en escena, en la que aparece un coro de mujeres con burkas rosas y ametralladoras de cartón, termina de cerrar este círculo de ironía y sarcasmo obra de la compañía neoyorquina «Silk Circle Productions».
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