20 de septiembre 2004 - 00:00

Los aplausos para Allen, Aristarain y "La aldea"

José Sacristán, Marcela Kloosterboer, Juan Diego Botto y Adolfo Aristarain presentaron «Roma» en el Festival de San Sebastián.
José Sacristán, Marcela Kloosterboer, Juan Diego Botto y Adolfo Aristarain presentaron «Roma» en el Festival de San Sebastián.
San Sebastián - Sexo, amores y terror fue la fórmula de este fin de semana en el Festival de Cine de San Sebastián, donde, por el momento, los mayores aplausos fueron para Woody Allen, Adolfo Aristarain y «La aldea», que acá se llamará «El bosque». Y la mayor cantidad de palmaditas en el hombro, para la Argentina, que presenta nada menos que 20 películas, prácticamente 10% de la programacion general.

Lo de Allen fue puro agradecimiento porque él no va a la ceremonia de la Academia ni aunque le den el Oscar, y en cambio cruza el océano para recibir un premio a la trayectoria y estar unos días con sus amigos europeos (y tirarse de paso un lance para que le produzcan una comedia en Barcelona, pero bajo sus condiciones: «pongan la plata y déjenme gastarla sin meterse», lo que indica que no conoce a los catalanes). En cuanto a la que presentó, «Melinda y Melinda», es buena, pero las hizo mejores. Tampoco pasó de amable con la prensa, que destacó principalmente su definición de George Bush como ejemplo de personaje cómico con trasfondo trágico, y su confesado fracaso musical.

«Un pianista, con su charla y el humo del cigarrillo, seduce a las mujeres. ¿Qué puedo hacer yo, con los cachetes inflados soplando el clarinete?».
De nada valió que sus actrices Amanda Peet, Radha Mitchell y Chloé Sevigny lo elogiaran como «tan agradable, sexy, divertido». «Siempre dicen eso cuando están en público», relativizó el hombre que posa de ver la copa medio vacía, salvo cuando habla de Nueva York: «Fuera de una cierta paranoia con las medidas de seguridad, la gente sigue su vida, la ciudad esta llena de energía, no estamos obsesionados con el terrorismo».

La completa retrospectiva que le ofrece el festival incluye, en ese sentido, su precioso corto «Sounds from a Town I Love», hecho especialmente para la entrega de los Oscar 2002, como una afirmacion de vida tras el 11-S.

• Otras visiones

El tema siguió con la primera película en competencia, «Brodre», de Suzanne Bier («Corazones abiertos»), donde un oficial danés cae prisionero de unos bárbaros afganos que para seguir viviendo lo obligan a matar a un compañero. Por supuesto que vuelve bastante traumado y se descarga con su hermano (el cara de mono de «Reconstrucción de un amor»), que le estuvo cuidando a la mujer, quizá de un modo demasiado amable. «¿Cómo recibir esa violencia que está viniendo a casa? Somos un país pacífico de clase media, que ahora está en guerra. Desde aquel mismo setiembre, 40.000 militares daneses luchan con las tropas inglesas y americanas en algo para lo que no todos estaban preparados. Y empezamos a ver muchas cosas de otro modo», dijo Susanne Bier, ante la aprobación de un enviado de «The New York Times». Puesto así, lo del hermano con la cuñada no tiene demasiada importancia.

También se habla de terrorismo en «Omagh», sobre cómo los del IRA arruinaron un pueblo hasta entonces en convivencia, y «Perseguidos», sobre cinco familias entre muchas otras que desde hace años viven bajo la cotidiana amenaza de los etarras. Documental que, curiosamente, comparte espacio con «Looking for Fidel», donde Oliver Stone sigue el reportaje iniciado en «Comandante», pero ahora cambiando un poco el tono. «La otra no, pero ésta se autorizó en Estados Unidos porque es más aceptable políticamente, ya que hablo duro y fuerte con el señor Castro acerca de los disidentes y la sucesión, porque el se cree eterno», dijo Stone en conferencia de prensa.

Es cierto que le pregunta claramente las cosas, pero el otro lo da vuelta y media con su magnetismo.
«Te mira a los ojos, te da la impresión de confiar en ti, es un anfitrión encantador. Bueno, en todo caso, darle cámara no significa compartir sus ideas. El verdadero problema es que él es un dinosaurio, y los americanos podríamos hacer con él y su entorno un Parque Jurásico, pero en cambio me temo que vamos a querer intervenir como en Irak».

En octubre la Warner Bros lanzara «Looking for Fidel» en DVD junto con «Persona no grata», el reportaje de Stone a Yasser Arafat. ¿Y qué tal un reportaje a George Bush?», preguntaron. «Ya hay una película sobre él. ¿No ha visto 'La Profecía?», replicó Stone con una inesperada sonrisa. «Como sea, seguiré haciendo películas políticas. ¿O acaso cree que debería hacer una sobre patinaje artístico?»

• Roma y otras capitales

De los films en competencia, ayer «Roma», de Adolfo Aristarain, levantó sus buenos aplausos, y ya dejo señalada, como mínimo, a Susú Pecoraro para el premio a la mejor actriz del festival (hace dos años se lo hizo ganar a Mercedes Sampietro por «Lugares comunes», lo que le da a este hombre duro una fama similar a la de George Cukor).

Sintomáticamente, uno de los subtemas del film, la migración, es asunto principal de otras dos competidoras que se han visto en estos días:
«Inguelezi», de François Dupeyron, sobre una francesa y un ilegal kurdo que quiere ir a trabajar con los ingleses del título, donde, cuando al fin se puede comunicar, le va todo mal, y «Tarfaya», de Aoulad-Syad, sobre una linda marroquíi capaz de robar a los suyos con tal de irse a vivir en España.

Mientras, en paralelas ya se lucieron, cada cual en su estilo, las argentinas
«Próxima salida» y «Parapalos», respectivamente de Nicolas Tuozzo y Ana Poliak, el documental holandés «La pesadilla de Darwin», el de difusión científica «Génesis», por el mismo equipo de «Microcosmos», el de Montxo Armendariz «Escenario móvil» (apoyado por todo un show de artistas extremeños en la plaza del ayuntamiento), el hermoso dramón de Mike Leigh «Vera Drake», reciente ganador de Venecia, la nueva comedia de Agnes Jaoui, «Como una imagen» (todavia nejor que «El gusto de los otros»), y tres policiales: «El atraco», boliviano, «Crónicas», ecuatoriano con John Leguizamo y Leonor Whitling, y «El septimo día», de Carlos Saura, muy fuerte, basado en un caso real, pero que la inocencia de una niña transforma en cuento de hadas. Un asunto muy lindo.

Pero la verdad, el film de mayor convocatoria hasta el momento es
«Nine Songs», de Michael Winterbottom, por sus 70 minutos de sexo explícito y bandas rockeras. Y otra verdad: al momento de despacharse esta nota, acaban de sonar unos aplausos más fuertes que para «Roma», para la primera proyección de la representante española «Horas de luz», de Manolo Matji.

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