25 de mayo 2004 - 00:00

Los Piojos repitió "ritual"

El líder de Los Piojos, casi un guía espiritual para fans, cantó y reiteró consignas cada vez más cercanas a lo religioso ante una multitud en el estadio de Vélez.
El líder de Los Piojos, casi un guía espiritual para fans, cantó y reiteró consignas cada vez más cercanas a lo religioso ante una multitud en el estadio de Vélez.
Actuación de Los Piojos. S. Cardero ( batería), D. Fernández G. Kupinski (guitarras), A. «Ciro» Martínez (voz, guitarra y armónica); M.A.Rodríguez (bajo). Invitados: R.Mollo, Pappo, M. Maura y otros (Estadio Vélez, 22/ 5, repite 25/5).

Los piojos ofrecieron un multitudinario recital en Vélez, donde volvieron a aparecer prácticas cercanas a lo religioso aún más marcadas que de costumbre. Ante unos 45 mil fieles provenientes de todo el país, la banda ofreció un «ritual» -como se denominan sus shows-de casi tres horas, donde su líder, Ciro, lanzó varias consignas. A saber: pedirle al público esforzarse para que la energía se eleve y alcance «al Diego»; recordarle que no olvidara «la santísima trilogía» (Fangio, Maradona y Pappo); instarlo a recitar la estrofa que antecede al tema «Maradó» (hubo algunos que repetían el estribillo con la mano en el corazón y los ojos cerrados) y, al final, la liturgia de siempre: ya con luces encendidas, el líder lee las consignas escritas en las banderas que llevan los fanáticos. El recital comenzó pasadas las 20, con parte del público todavía entrando al estadio. Aparte de presentar su último disco, «Máquina de sangre», el grupo también repasó muchos éxitos de otros discos y recibió a numerosos invitados: Ricardo Mollo («Divididos»), Pappo, Omar Mollo y Mimi Maura (juntos cantaron «Amor de perros»). Aunque habían solicitado al público que no llevara las bengalas de rigor, y pese a los controles, no faltaron las luces rojas, verdes, azules, en todos los sectores del estadio. Volviendo al cada vez más evidente espíritu ritual que conecta a la banda con sus fans, el sábado hasta hubo momentos en que pudieron advertirse amenazas bíblicas (a los costados del escenario colgaban dos piojos gigantes mientras el dibujo que decoraba el escenario exhibía langostas, ranas y piojos, sugiriendo una gran plaga). También salieron a bailar junto al líder unas cucarachas gigantes durante todo un tema. Como para hacer juego con la «sangre» que da título al disco, el rojo fue el color predominante, desde las zapatillas de Ciro hasta los colores del escenario y la pirotecnia, mientras las letras son básicamente oscuras. Tal vez, « benditos», los espectadores del sábado no sufrieron la tormenta que se vaticinaba, no así los que iban a asistir el domingo: a causa del clima, ese recital se suspendió para hoy a las 19.

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