18 de agosto 2004 - 00:00

"Los posmodernistas viven en la isla de la fantasía"

Lou Marinoff, que se doctoró en Filosofía de la Ciencia en Londres, se hizo popular con el bestseller «Más Platón menos Prozac» donde convierte a la filosofía en una forma de terapia.
Lou Marinoff, que se doctoró en Filosofía de la Ciencia en Londres, se hizo popular con el bestseller «Más Platón menos Prozac» donde convierte a la filosofía en una forma de terapia.
"Una vida examinada es una vida mejor" es la idea que llevó a Lou Marinoff, profesor de Filosofía en el City College de Nueva York, a crear la American Philosophical Practioner Association y a publicar «Más Platón y menos Prozac» y «Preguntale a Platón. Cómo la filosofía puede cambiar tu vida». Considera que -frente a la «cultura psi» (psicologia, psiquiatría, psicoanálisis), a las ideas religiosas y a las soluciones mágicas de la new age-un asesor filosófico puede ayudar a resolver problemas desde la lógica y el análisis. Dialogamos con Marinoff sobre los «cafés filosóficos», las ideologías del siglo XX, las recientes tesis de Fukuyama y Huntington.

Periodista:
¿Sus obras son filosóficas o de autoayuda?

Lou Marinoff: La autoayuda es un invento americano, la filosofía es universal. En Estados Unidos la gente busca ayuda en la cultura pero tiene miedo de la filosofía, no le gusta pensar demasiado, entonces los editores tratan de ponerme entre los libros de autoayuda. Para el resto del mundo hago filosofía para la vida cotidiana, para la gente común, y no autoayuda.


P.:
¿Por qué «más Platón y menos Prozac»?

L.M.: Con los avances de la ciencia y la tecnología se tiende a pensar que los problemas tienen una solución externa. Esto llevó a que la gente se niegue a cultivar recursos internos. La new age ofrece una manera mágica de ver al mundo, es un retorno al paganismo. La filosofía no es ni ciencia ni religión y mucho menos solución mágica a los problemas.


P.:
¿Hay un regreso de la gente a la filosofía?

L.M.: Aristóteles ya había diferenciado la filosofía teórica de la práctica. Heidegger y Wittgenstein marcaron el regreso a la teoría y el abandono de esa filosofía práctica. David Hume habló de una filosofía fácil y otra difícil, que es para los profesionales, y que la fácil es la más difícil para los que la enseñan porque ofrece una guía de virtudes. En Francia la apertura de los «cafés filosóficos», en los años '90, partió de la idea de Marc Sautet «basta de teoría, mostremos que la filosofía es un conocimiento conectado con la realidad». Ahora hay ese tipo de cafés por todo el mundo. Yo hago uno, una vez por mes, en Nueva York. Además, trabajo con individuos, grupos, empresas y participo activamente en el Foro Económico Mundial de Davos.


• Filosofía por dinero

P.: ¿Es un retorno a los filósofos o a los sofistas?

L.M.: Los sofistas cometían errores al razonar, era uno de sus problemas, defendían cualquier cosa por dinero, como hoy los abogados. Lo mio es la tradición de los filósofos que iban al ágora, al mercado, a discutir problemas de la gente. Era para Sócrates una actividad pública, no cobraba por sus enseñanzas por más que enseñara a hijos de aristócratas, él vivía de su trabajo de escultor. Muchas veces hago lo mismo, no cobro por lo que enseño. Pero (ríe) tampoco he hecho votos de pobreza.


P.:
¿En qué ayuda la filosofía?

L.M.: Todos los días se enfrentan problemas éticos, y allí la filosofía tiene un rol muy importante. No tenemos todas las soluciones pero hacemos que la gente reflexione, ya que quiere hacer lo que está bien. Se tiende a creer que los problemas morales son como los matemáticos y tienen una sola solución correcta. Los filósofos muestran que hay muchos modos de ver un problema y es ventajoso tener distintos puntos de vista, ayuda a deliberar para alcanzar el mejor resultado.


P.:
En el siglo XX se confundió filosofía con ideología, que era lo que ordenaba lo que estaba bien sin deliberación alguna.

L.M.: La ideología fue lo mas peligroso del siglo XX, dió el nazismo, el marxismo y la guerra fría. El totalitarismo puede venir de la derecha tanto como de la izquierda, al fin del camino los dos son iguales, dogmáticos y totalitarios. Marx fue un gran economista, y un filósofo que tenía un sistema que quería aplicar. Era un filósofo práctico, el problema es que su sistema fue una catástrofe al ser puesto en práctica.


• Contra Fukuyama

P.: Nazismo y marxismo parten de Hegel, ¿qué piensa de nuevos hegelianos como Fukuyama, y de su idea del fin de la historia?

L.M.: No tiene sentido, ha hecho mucho daño. En Estados Unidos el poder militar es extraordinario, pero la cultura se está pudriendo. Los posmodernistas están contra la realidad, viven en la isla de la fantasía, se consideran profetas. El mundo es demasiado complejo y ellos ofrecen recetas que parecen servir para comprender todo. ¿Del fin de que historia habla? ¿De la historia qué se está recreando en Asia? ¿Qué pensamos de la reaparición de los fanatismos religiosos que buscan reivindicar una historia que viene de la Edad Media?


P.:
¿Estamos ante un choque de civilizaciones como piensa Huntington?

L.M.: Las religiones proselitistas, como el catolicismo en el pasado y el islamismo hoy, son fundamentalistas y basadas en la intolerancia. Europa se está terminando por el crecimiento irrefrenable del islamismo, allí se palpa el choque de dos civilizaciones. Esto está más allá de los conflictos por el petróleo. En eso coincido con Huntington. No cuando en el libro «¿Quiénes somos? Los desafíos de la identidad estadounidense» habla sobre el peligro del crecimiento latino en Estados Unidos. América es una sola, más allá de la globalización. Hay algo a tener en cuenta, la diferencia cultural no es por el color de la piel sino por el lenguaje, y los tres principales lenguajes en el mundo son el inglés, el español y el mandarín. Estados Unidos no tiene una lengua oficial, y el segundo idioma es el español.Yo, que nací en Canadá, sé del conflicto entre dos idiomas, inglés y francés, donde lo bueno es el justo medio, tener los dos idiomas. El crecimiento del español va a producir conflicto y cambios en Estados Unidos. Los políticos americanos, Bush por caso, hablan ya -aunque sea un poco-el español. Por su parte, los países latinos tienen una forma distinta a la americana de ver la vida, más intelectual, más romántica, menos práctica, y más corrupta. Acaso, en el futuro, haya un enfrentamiento entre la corrupción anglosajona y la latina (ríe).


Entrevista de Máximo Soto

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