27 de agosto 2001 - 00:00
Luciano Pavarotti: "Sólo soy un exhibicionista"
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Luciano Pavarotti.
¿Qué hubiera hecho de no ser cantante? «Seguramente, hubiera sido un vendedor de seguros. Sí, eso fue lo que hice durante una temporada y se me dio muy bien. Podía convencer a cualquiera porque creía firmemente en lo que estaba haciendo. Soy muy persistente», afirma.
¿Ha pensado en retirarse? «Sí y no. Si te retiras, te conviertes en una persona mucho más tranquila y familiar. Yo nunca he sido esa clase de persona. Durante mi matrimonio con Adua, mi primera mujer, pasé gran parte del tiempo realizando giras artísticas. Nunca estaba en casa, ni física ni mentalmente.»
Tienen tres hijas: Lorenza, Cristina y Giuliana, todas en la treintena, mayores que Nicoletta. Adua sufrió mucho con la separación. «¿Cómo no iba a hacerlo? También era mi representante.» Ella le exigió 70 millones de libras esterlinas. Como no los obtuvo, se dirigió a la autoridad fiscal italiana. ¿Le preocupa el juicio? «Me preocupa porque deseo vivir en Italia y debo estar pendiente de ello. Siempre he pagado 30% y ahora afirman que debo pagar 45% más una penalización. Por favor, olvídense de eso, no me pongan en un compromiso», dice mientras su faz se oscurece un par de tonos y parece estar muy contrariado.
Pavarotti ha sido citado por el tribunal de Módena para mediados de setiembre. El tenor está acusado de no pagar sus impuestos en Italia entre 1989 y 1995. Su defensa alega que residía en Mónaco, mientras que la acusación sostiene que tenía fijado su domicilio en la ciudad italiana, donde posee bienes inmuebles y once empresas. En mayo de 2001, Pavarotti acordó con el fisco pagar 13 millones de dólares, pero su deuda podría ser mucho mayor.
Todavía se refiere a Nicoletta con la intensidad del primer amor, dice que ella se ha convertido en su ángel, en su referente. «Yo le doy mi música y ella me da su juventud.» Desde un principio, confió en ella de un modo instintivo. «Tras un par de semanas comencé a tenerla realmente en cuenta, pero yo estaba casado, y continúo casado, no soy una persona que corra detrás de las chicas. Por lo que, poco a poco, fui considerando la posibilidad.» ¿Resultó muy duro? «Todavía lo resulta. Un divorcio es siempre algo muy complejo. Requiere muchas agallas, muchas agallas.»
¿Qué cambiaría de sí mismo, si pudiera? «Lo que como. La comida es mi pecado. Me controlo mucho con todo, menos con los alimentos.» En su autobiografía se refiere a su «feo cuerpo», y cómo se sentía al tener que embutirlo en los trajes. Le encanta cocinar pastas, arroz y vegetales cultivados orgánicamente en su jardín. «Cuando eres un chef, te conviertes en un espectáculo. Cuando le llevas su plato a la gente, nunca dicen: 'Oh, esto está terrible', todos dicen: 'Oh, está delicioso', por lo que sientes que has hecho algo para hacer feliz a esa gente.»
¿Qué es lo más importante en su vida? «El amor es lo auténtico, todo lo que me mueve es amor.» Al preguntarle si expresa su amor por medio de su voz, me responde: «Pienso que estás convirtiendo a un tenor en un profundo filósofo. ¿Sabes? Yo sólo soy un exhibicionista, sólo se trata de una voz, la voz de un hombre joven, la voz de un tenor».



