12 de abril 2002 - 00:00

Lulú revive en la pantalla del Colón

M añana a las 20.30 (y el domingo de mañana, a las 11) vuelve el cine al Teatro Colón. Se proyectará la copia restaurada a nuevo de un clásico del cine mudo, «Lulú (La caja de Pandora)», de Wilhelm Pabst, con acompañamiento de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, dirigida por el especialista alemán Frank Strobel. La partitura fue escrita por Peer Raben, el músico de Rainer W. Fassbinder. Dialogamos con el director.

Periodista: ¿Es cierto que viene de presentar el «Fausto», con música en vivo, en un velódromo?


Frank Strobel:
Es el velódromo de Regensburg, pero le aclaro que ya está convertido en teatro. Es lo mismo que presenté en una estación retransformada de trenes de Sao Paulo, en 1999. Me gusta tocar en ámbitos distintos: teatros, aire libre, antiguas fábricas, Islandia, Filipinas... Ventajas de ser uno de los pocos que conocen la técnica de dirigir con una pantalla por delante, algo muy cansador, pero soy fanático del cine, en particular del cine mudo.

P.:Y en este caso, ¿cómo es tener delante de uno la imagen de Louise Brooks, la protagonista de «Lulú»?


F.S.:
¡Una gran atracción! ¡Ella es tan múltiple, es una diosa, es genial, es una aspiradora! La película tiene otros grandes artistas, pero la historia (una jovencita ascendiendo entre la decadencia moral de la República de Weimar, hasta que se encuentra con un melancólico asesino), atrapa solo porque ella la representa. Es curioso, en el film todos los personajes se van de Alemania, y en la realidad los artistas hicieron lo mismo, casi enseguida.

P.: ¿La película tenía una música original?


F.S.:
Solo había una compilación de distintas piezas para acompañarla. En aquel entonces, una misma película podía tener distintas músicas según la sala en que se diera, porque el director de orquesta de cada sala tenía su propio repertorio de temas (escena del beso, del adiós, etc), tomados básicamente de autores clásicos y románticos de carácter muy marcado. Para lograr cierta unidad, a veces la película se acompañaba de una lista de sugerencias musicales, escrita por algún director destacado. Los cineastas entendían la importancia de una música original, y trataban de convencer a los productores, pero solo unas pocas películas tuvieron su música original. «Lulú», de 1929, la tuvo casi 70 años después, en 1997, cuando se restauró para el festival de Berlín. Entonces, la ZDF y Arte, que tienen una programación específica de cine mudo (que yo integro), eligieron a Peer Raben como compositor.

P.: ¿Por qué específicamente Peer Raben?

F.S.:
Porque fue el músico de Rainer W. Fassbinder («El matrimonio de María Braun», «Lilí Marleen», etc.), cuyo cine se relaciona con el de Pabst. El modo de hacer cine de Pabst en los '20, representando a la Nueva Objetividad, tuvo gran influencia en el Nuevo Cine Aleman de los '60-'70, y en Fassbinder en particular. Se trata de dos generaciones que hicieron hincapié en el análisis profundo, impiadoso, de la sociedad a través del cine. Una disección sin piedad.

P.: En una vieja versión, la escena culminante de «Lulú» tenía un acompañamiento navideño. ¿Raben hace lo mismo?


F.S.:
Hace algo parecido, y también usa ciertos códigos para trabajar el subconsciente del público. Por ejemplo, aparecen tangos.

P.: ¿Dónde? ¿En las escenas de orgías?

F.S.: No lo voy a adelantar. Es una sorpresa. Pero no espere tangos argentinos, sino tangos más bien finlandeses, europeos. Ya va a ver.

P.: Usted creó la sección Música del Museo del Cine de Frankfurt, hace arreglos para la música de películas actuales, dirigió la Orquesta Alemana del Cine de Babelsberg, donde están los famosos estudios, es director artístico de la European FilmPhilarmonie, asesor de festivales, hace giras...


F.S.:
Algo más respecto a mi persona. El sábado 21 presentaré «Metrópolis» en Sao Paulo, con una partitura de Bernd Schultheis que grabaré en mayo en Berlín, para TV y DVD, y luego, entre otras actividades, participaré en la restauración completa de una película sonora, «Alejandro Nevsky». ¿Se imagina los ruidos de la batalla y los gritos, todo con sonido digital, y la música de Sergei Prokofiev con la orquesta, coros y solista en vivo?

P.: ¡Todos en un velódromo! Que curioso, alemanes participando en la restauración de una película rusa antialemana...


F.S.:
Era un tanto nacionalista ese cineasta Sergei Eisenstein, pero ahora existe un acercamiento entre ambos países. ¿Es extraño que nos prepare-mos para evocar en el 2003 el cincuentenario de Prokofiev? No para los músicos alemanes, que siempre tuvimos afinidad con los compositores rusos.

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