31 de agosto 2004 - 00:00
"Mallea y Favio fueron nuestros inspiradores"
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Sergio Boris, director de un grupo independiente que tras el éxito aquí y en el exterior de su primera obra, «La Bohemia» (de la que la compañía tomó el nombre), estrenó «El sabor de la derrota» en la sala Cunill Cabanellas del San Martín.
Periodista: ¿Por qué ambientaron la obra en un ambiente rural de principios del siglo XX?
Sergio Boris: Tuvimos la necesidad de ir hacia otra época y ubicarnos en un ambiente de campo para producir un extrañamiento que nos permitiera trabajar este material con mayor libertad. Queríamos que tiempo y espacio funcionan dentro de la narración como dos elementos poéticos, no como referentes realistas. La obra ofrece muchas lecturas porque los personajes son simplemente un padre, su hijo, un peón, una chica que llega a vender unos chanchos...
P.: Los personajes hablan poco y con suma precariedad pero a la vez resultan muy expresivos ¿cómo lograron reproducir ese lenguaje tan rudimentario?
S.B.: Yo diría que lo robamos. Nos fuimos a un campo en Urribelarrea y grabamos nuestros encuentros con los peones. Desgrabar todo ese material fue fascinante.Algunos textos de la obra están tomados literalmente de nuestra charla con un peón, pero descontextualizados.
P.: Ese habla precaria y dominada por los silencios le hubiera encantado a Beckett, quien estaba obsesionado por llevar el lenguaje a un grado cero.
S.B.: No pensamos en eso, pero sí hubo un punto en el que comenzamos a descubrir la gran potencia dramática que genera el trabajar con un lenguaje roto. Nuestro referente literario fue Eduardo Mallea, nos interesó esa mirada pesimista que aparece en obras como «Todo verder perecerá» o «La barca del hielo». Otro modelo que nos atrajo fue «El romance del Aniceto y la Francisca» de Leonardo Favio. Hay algo muy interesante y paradójico en esa película; sus personajes son aparentemente muy simples pero al mismo tiempo rozan cuestiones metafísicas. Uno espera que «Hamlet» sea profundo, pero no que seres tan simples y elementales tengan esa densidad. Eso fue precisamente lo que nos sedujo de Favio.
P.: ¿Cómo vivió el grupo esta posibilidad de estrenar su segunda obra en un teatro prestigioso como el San Martín?
S.B.: No sé... estamos muy contentos de estar ahí. Obviamente, estrenar en la sala Cunill Cabanellas nos resuelve algunas cuestiones de producción y además la asistencia de público es muy importante. De todas maneras nosotros pensamos seguir con la obra más allá del San Martín, estamos buscando alguna sala independiente para cuando finalice la temporada. Este es un momento muy importante para nosotros, sin duda, pero no es un punto de llegada porque la obra va a seguir su camino.
Entrevista de Patricia Espinosa


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