1 de enero 2001 - 00:00

Más desconcierto que concierto con orquesta del Colón

Orquesta Estable del Teatro Colón, director: Antonio María Russo. Coro nacional de jóvenes, dir.: Néstor Zadoff. Solista: Alejandra Melvino (mezzo). Richard Strauss: «Preludio solemne para gran orquesta y órgano Op. 61». A.M. Russo: «Magnificat». (27/12, Basílica del Santísimo Sacramento.)

(02/01/2001) Cada vez que un organismo del Teatro Colón sale de su ámbito natural se expone a sufrir inconvenientes de orden espacial, acústico, lumínico y organizativo. Todos estos elementos negativos concurrieron en este último concierto de un año, menos desconcertante del que viene (la conversación de varios músicos durante la espera y el retraso giraba alrededor de «probar suerte» en otros países donde los músicos son mejor tratados) y por la incertidumbre sobre la temporada 2001 y las cientos de versiones que corren.

La Basílica del Santísimo Sacramento, en Plaza San Martín, es muy elegante, tiene un órgano espléndido, pero una vez que se instaló el orgánico de la Orquesta Estable, con piano de cola inclusive, más el coro, ocupó la mitad del espacio, de manera que no dejó lugar para tanto público. Los músicos atravesaban la marea humana para llegar a su atril, saltaban un mínimo espacio entre un banco y una columna, varios se cayeron al suelo.

Con el templo en penumbras y tras las protestas por el retraso de casi media hora, se anunció que una fase de la electricidad estaba cortada, lo que impedía tener más luz y que le llegara la corriente al órgano, instrumento central de la primera obra, y que tocaría Armando Fernández Arroyo.

De manera que se decidió hacer el «Magnificat» compuesto por el mismo director «como se pueda» ya que no había suficiente luz en los atriles y la obra no era fácil.

Un conocedor del rendimiento de los coros como Russo, con su larga trayectoria en el rubro sinfónico-coral, explica su potente concepción, la tremenda exigencia para la masa coral, con extenuantes pasajes en notas altas acentuadas por los bronces y la percusión; no faltan momentos de relajación y las inter-venciones de la mezzo Alejandra Malvino revelaron la inteligente escritura que abarca casi toda la extensión del registro.
Néstor Zadoff preparó al Coro Nacional de Jóvenes con esa autoridad que le valió recibir varios premios internacionales.

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