Obra de Joaquín Torres García de la colección Costantini que sale a remate en Nueva York (es una de las cuatro que el titular del Malba venderá para ayudar a solventar los gastos de su museo).
Hace ya 25 años, tanto Sotheby's como Christie's decidieron crear una nueva categoría de remates llamados Latin American Art, con el único criterio de agrupar en ellos a aquellos que habían nacido al sur del Río Grande (sin duda bastante original, pero carente de identidad). Ocurría que la venta de arte mexicano tenía buena demanda, no la de otros países de América Central y del Sur, y además con buena estrategia de mercadeo querían que los compradores, venezolanos, brasileños, colombianos y argentinos, entre otros, fueran a Nueva York en los dos momentos de grandes ventas en el año, mayo y noviembre, y pudieran ver las joyas, los muebles y las pinturas impresionistas que se venden en unos pocos días.
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Los resultados no han sido buenos en lo que respecta al presunto arte latinoamericano ya que generalmente el volumen de venta ronda los 20 millones de dólares con suerte, pero sí ha sido buena la idea de que con la excusa de este remate algunos centenares de millonarios latinoamericanos vayan a Nueva York y compren otras cosas.
No hay ningún argumento válido para hablar de Arte Latinoamericano: los artistas no buscan crear una identidad latina, y no tienen ni estéticamente, ni filosóficamente argumentos para esta calificación más allá de una estrategia de venta. Dentro de diez días So t h e by ' s realizará su subasta en la que espera vender por valor de doce millones los 193 lotes que tiene en oferta.
Para la Argentina tiene un interés especial esta subasta porque se venden cuatro obras de la Colección de Eduardo Constantini, que han sido enviadas a remate para pagar los derechos de importación de 42 obras que se encuentran en el estupendo edificio que es el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, Malba (se necesitan cerca de 2 millones). Dos de las obras fueron adquiridas en Christie's y las otras dos en galerías privadas.
La obra del charrúa Joaquín Torres García fue adquirida en 220.000 dólares en 1997 y se espera que supere dicho valor; estuvo expuesta en el museo hasta hace 2 meses. Del brasileño Emilio Di Cavalcanti se vende una pequeña pero característica obra que fue pagada por el coleccionista, en 1996, 308.000 dólares, y también se espera que supere dicha suma. La más importante de las obras consignadas a la venta por Constantini es una estupenda obra de la mejor época (1939) y realizada en Nueva York por el chileno Roberto Matta Etchaurren, por la cual se arranca en un millón, pese a su reducido tamaño de 72 x 90cm.
También hay en oferta otra del artista en Christie's de enormes dimensiones (3 x 10 metros) y con gran procedencia, ya que es vendida por el Museo Metropolitan de Nueva York, pero su base es de medio millón porque es de 1968. Sin duda la obra de Constantini puede llegar a ser record aunque se están ofreciendo en venta 12 obras de Matta en tan solo tres días. Hay también en oferta una obra del mexicano David Alfaro Siqueiros, es el retrato de su mujer uruguaya Blanca Luz Brum, que fue la real razón por la cual Natalio Botana le encargó el famoso mural de su quinta en Don Torcuato, que sigue durmiendo el sueño de los justos en «conteiners». Botana, encandilado por la belleza de esta mujer, logró que se quedara más tiempo en Buenos Aires con la excusa del mural. Siqueiros se separó de ella, que luego de una intensa vida amorosa y cinco maridos, falleció en la Isla de Pascua, en medio del Océano Pacífico, alejada del mundanal ruido. El mexicano más ofrecido en venta es el recordado Rufino Tamayo que nos visitó hace 28 años. De él se ofrecen 16 obras de calidades y precios bien variados. Hay 4 obras del ya universal colombiano que es Fernando Botero y una de ellas puede superar el millón de dólares. Del volumen de ventas generalmente 50% corresponde a Arte Mexicano y de artistas nacidos en la Argentina generalmente es tan sólo tres por ciento. Se ofrecen en Sotheby's dos Molina Campos, dos obras de Seguí y un Pettoruti, entre otros.
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