19 de julio 2004 - 00:00

Más fetichismo en los remates

Madrid (EFE) - Los 10 millones de euros en los que llegó a cotizarse la pelota con la que David Beckham erró el penal de los cuartos de final de la Eurocopa de Portugal resultan algo exorbitantes, pero no es la única cifra igual de « disparatada» que se ha llegado a pagar en algunas subastas. Durante el fin de semana, el valor de ese «tesoro», que se subasta por Internet, cayó abruptamente por intervención del vendedor a poco más de 20.000 euros ( exige identidades fehacientes de los oferentes), aunque no deja de ser objeto de reflexión.

Los cuadros no han sido los únicos artículos por los que se han pagado cifras descomunales, ya que fuera del mundo del arte también han existido millonarios dispuestos a obtener «reliquias» al precio que fuera. Hasta 34,4 millones de dólares pagó un comprador por un lote de objetos de Jacqueline Onassis, hace ya ocho años, precio que no se ha superado desde entonces, por lo que la ex primera dama se sitúa como la figura más cotizada, al menos en las casas de subastas.

Joyas de emperatrices, espectaculares ferraris, aparejos de marqueses e, incluso, un fósil completo de un Tiranosaurio Rex (10 millones de dólares), son algunos de los objetos más valorados por los compradores. Los nostálgicos del celuloide han aprovechado estas subastas para hacerse con vestidos de Marlene Dietrich o Marilyn Monroe, objetos de Frank Sinatra, los famosos zapatos rojos de «El mago de Oz» y hasta con las colecciones de dibujos de películas como «El rey león» y «Pocahontas».

También sorprende el valor alcanzado por textos manuscritos, como un ejemplar de la primera edición de «Los cuentos de Canterbury», el último discurso del asesinado presidente Abraham Lincoln o, el más preciado de todos, un manuscrito de Leonardo da Vinci que por poco más de 30 millones de dólares adquirió un comprador. Por un piano con el que John Lennon compuso alguna de sus más famosas melodías, se desembolsaron 2,30 millones en moneda estadounidense, algo más que por partituras de Schumann y Beethoven o que por un auténtico «Stradivarius». Sin embargo, destaca un objeto por encima de todos, por lo esperpéntica de su propuesta: el bigote del ex presidente ecuatoriano Abdalá Bucaram, por el que hace ocho años un fetichista pagó la nada desdeñable cifra de 700.000 dólares.

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