Resistencia - La segunda jornada de «Tocar la vida» estuvo dedicada a los músicos uruguayos Leo Maslíah y el Trío Fattoruso. Aunque no hubo grandes sorpresas, sobre todo para los que están acostumbrados a escuchar a estos artistas que tocan seguido en Buenos Aires, todos estuvieron a la altura de sus mejores actuaciones. Maslíah armó su set con muchos de sus temas clásicos y algunas novedades.
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Desplegó su dosis de humor y de experiencias musicales con sus versiones deformadas de «Body and soul» y «Unforgettable», y con «El silencio del socio» y «Carla se casa». Presentó sus más conocidos «Sonata del perro de Mozart», «Todo así» y «Corriente alterna». Jugó con las palabras y las músicas en temas como «Recitalis interruptus» y «Dolor de cabeza»; homenajeó a George Brassens con una versión libre de «Martinette». Y cerró su set con uno de sus mejores temas, «Biromes y servilletas», con Hugo Fattoruso en un segundo piano.
El Trío Fattoruso presentó su disco, aún no editado en nuestro país, en el que recorre un abanico muy amplio, del candombe al canto popular, y de los «standars» a las composiciones del muy joven Francisco Fattoruso. Por cierto, los tres tienen una gran capacidad para manejar los instrumentos, buen gusto, y rigor en el tratamiento de cada pieza.
Seguramente, es más conocido el trabajo de los hermanos Hugo y Osvaldo, ex integrantes de un grupo ya legendario como fue Opa, entre muchísimas otras cosas. Pero el que sorprende día a día, por su juventud y por el crecimiento artístico vertiginoso que experimentó desde que apareció en público, es Francisco. Fue, hasta hace poco, bajista de Illya Kuryaki, tiene además una banda heavy en Montevideo y se ha transformado en un pilar fundamental de este trío que comparte con su padre Hugo y su tío Osvaldo.
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