Merecido homenaje de la Galería Ro a un verdadero artista: Roberto González (1931-1998). Nacido en Gualeguay, en los '50 se radica en Buenos Aires, donde tuvo como maestros a Emilio Petorutti y Cecilia Marcovich. «KCHT», Cachete González, pertenece a la generación de Carlos Alonso y Martínez Howard, continuadores de una línea de dibujo iniciada en nuestro país por el húngaro Lajos Szalay.
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Las obras expuestas revelan el lirismo de un temperamento apasionado a través de óleos, temple y témperas sobre tela, técnicas mixtas. Personajes grotescos, circenses, magos, chicos de los basurales, animales, entre ellos, el simbólico gato, en una atmósfera de penumbra donde de pronto aparece un insólito tono pastel, manchas que se disuelven en el espacio pictórico. Sus dibujos ostentan una línea finísima que finalmente converge, se amontona en un punto para dar vida a sus personajes.
La obra de González no acusa, testimonia, diríamos hasta con ternura y humildad, propias de su personalidad, un mundo de personajes que oscilan entre lo real y lo irreal. Destacamos «Retrato de Pintor», técnica mixta, 1985. Aquí contornea con trazo grueso la figura de Spilimbergo, le bastan algunas pinceladas para abordar un tema que ha sido para algunos artistas -Alonso, entre ellos-, paradigmático, por su devoción al maestro. Este trazo grueso también marca las figuras de un boceto para mural sobre cartón de 1989, de dramático acento. Otras obras destacables son «Serie de la Quema» (1985) y «Serie del Circo» (1997).
Fue un refinado intérprete del «Martín Fierro» cuyos bocetos originales fueron presentados en la Galería Van Riel en 1979 y en 1985 ilustra los poemas «La Sonrisa de Hiroshima» junto con Laxeiro, Soldi y Carlos Alonso. Participó en importantes muestras individuales y colectivas, obtuvo los Premios «María Calderón de la Barca (Academia Nacional de Bellas Artes, 1967) y Fondo Nacional de las Artes (1970-1971). Se lo recuerda por su afable actitud y como lo señaló Luis Felipe Noé en una carta titulada «Adiós al Amigo» pocos días después de su fallecimiento, «tu obra reflejaba calidad humana y calidad artística que eran en vos lo mismo». Paraná 1158. Hasta el 20 de agosto. • En Galería Principium que también adhiere al Festival de la Luz, expone Alvaro Zinno (1958). Sus fotografías directas con intervención digital tienen carácter pictórico. Cielos nubarrosos que se reflejan en aguas estancadas, paisajes de campo, pajonales, interiores abandonados de edificios otrora opulentos. Pero Zinno altera esta imagen entre bucólica y nostálgica convirtiéndola entre burlona e irónica al instalar un personaje robot, un malabarista circense, un caballito de madera, un muñequito a lo Liliana Porter que no ocultan la manipulación digital.
Una lente que capta minuciosa y detalladamente los espacios interiores como exteriores con una iluminación muy elaborada como el resto de la imagen. Esmeralda 1357. Clausura el 28 de agosto.
• Grabado
El Museo Nacional del Grabado, que actualmente ha renovado su iluminación lo que permite un más íntimo acercamiento a esta disciplina, presenta varias muestras. «Dame tu mano», instalación, libros de artista y técnicas mixtas sobrepapel de Mirta Meltzer. Radicada en Washington desde 1996 donde desarrolla su actividad artística y docente, su obra está muy ligada a la estética taoísta del arte, es decir, observar la naturaleza en estado puro. Papeles artesanales con grafismos orientales, la fotografía digital que da lugar al título de la muestra, la instalación con arena y cajas, los libros de artista componen esa no frontera del arte actual, ese concierto de situaciones que constituyen una idea de conjunto que resume la idea del Tao.
Del acervo del Museo Vigo de La Plata son las obras « Homenaje a Fontana», trabajos en diálogo con los planteos espacialistas de dicho artista, realizadas en 1968 por Edgardo Antonio Vigo, xilógrafo y poeta visual, como lo calificara Jorge Romero Brest en un prólogo correspondiente a « Xilógrafos de Hoy» (1966).
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