El nombre del grupo artístico Mondongo hace referencia al popular guiso donde los ingredientes pierden su sabor particular para aglutinarse en un todo. Una de las peculiaridades de varios de los colectivos que aparecieron en estos últimos años, es justamente esa fusión total, la renuncia absoluta a la autoría individual. Mondongo surgió en 2000, durante un viaje a Nueva York, cuando luego de visitar una muestra de Andy Warhol, Agustina Picasso (26), Juliana Laffitte (29) y Manuel Mendanha (27), decidieron trabajar juntos. La alianza se consolidó rápidamente y sus nombres pasaron al anonimato, renuncia que hoy les depara más gratificaciones que frustración.
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Más allá del sentimiento de fraternidad que, como se sabe, «suele hacer la vida más llevadera», los une «el propósito de hacer un arte popular, fácilmente comprensible para todos». Sobre la admiración de los tres por Warhol, observan: «Compartimos sus ideas sobre el arte Pop y hasta llegamos a fantasear con la idea del éxito». Cuentan que el trabajo grupal les restó inhibiciones y potencializó sus energías: «nos permitió tener planes más arriesgados, porque estamos doblando apuestas permanentemente». Y con ese espíritu realizaron su primera y desprejuicida muestra en el Centro Cultural Recoleta.
La influencia de Warhol también se advierte en sus retratos, aunque la impronta creativa del grupo, basada sobre todo en el uso de materiales no convencionales, le otorga a las obras características especiales y únicas. A partir de una foto pixelada, trabajan la imagen con el material elegido para cada personaje: caramelos Media Hora para el director de un museo que no quiere verlos nunca más, comida para perros para un galerista famoso, fósforos para Ruth Benzacar, perlas para Amalia Fortabat, carne para el pintor Lucian Freud, vidrios para Sergio de Loof, brillantina para David Bowie, picadillo de papel glacé para San Martín, textos para los autorretratos y, ahora, para los retratos de los reyes de España, espejitos de colores.
El bullicioso taller semeja la sala de manualidades de un jardín de infantes, pero Mondongo trabaja a marcha forzada para su próxima muestra, y a tono con su estilo, el grupo busca un espacio no institucional para su próxima muestra, más parecido a la Factory de Warhol que a un Museo.
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