Esteban Morgado acompañó a figuras como Alfredo Zitarrosa y Roberto Goyeneche, integró un trío tanguero instrumental junto al bandoneonista Pablo Greco y al percusionista Alejandro Oliva, fue durante años el guitarrista de Adriana Varela, y ahora es el músico que respalda a Silvina Chediek en el programa de cable «Letra y música». Sobre todo, es uno de los músicos más dúctiles y talentosos que tenemos en el país.
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Por su reconocida capacidad, no le falta trabajo (quienes son habitués de espectáculos de tango y aun de otros géneros se han encontrado muchas veces con él), pero se le hace muy difícil grabar y editar un disco. Pasados nueve años de su álbum anterior, una productora independiente acaba de editarle «Endemoniado», el disco que presentó en un ciclo de tres sábados en el Centro Cultural Borges.
Al frente de un cuarteto, el talento de Morgado se hace más evidente en los temas instrumentales, muchos de ellos propios, donde conviven los estilos de Piazzolla (de quien interpretó «Invierno porteño», «Revirado», «Libertango», «Verano porteño»), Troilo y Pugliese, con los sonidos más actuales. Por cierto, tanto en el disco como en los conciertos apareció su más habitual faceta de músico acompañante.
En cada recital de este ciclo fue el sostén instrumental para Liliana Herrero («Naranjo en flor»), María Volonté («Milonga triste») y Lidia Borda («Quedémonos aquí»). Quienes concurrieron al concierto que hizo en el Teatro del Nudo como anticipo del ciclo semanas atrás tuvieron como bonus «El día que me quieras» con Opus 4, a quienes acompañó, justamente, en el flamante álbum de tangos del grupo. Excelente.
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