Annamarie
Heinrich,
nacida en
Alemania y
afincada en
Buenos
Aires desde
niña, fue la
artista de la
fotografía
más
importante
del país.
Murió ayer a los 93 años la legendaria artista de la fotografía Annemarie Heinrich, cuya lente celebró y perpetuó en la memoria popular los rostros de las figuras más notorias del siglo XX en el país, como Eva Perón, Zully Moreno, Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, Yehudi Menuhin, Serge Lifar, Alicia Markova, Lino Eneas Spilimbergo, Carlos Castagnino, Rafael Alberti, Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa o Mirtha Legrand, por citar sólo unas pocas. Sus restos serán cremados hoy en el cementerio de la Chacarita, y las cenizas serán depositadas en el cementerio alemán.
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Nacida en Darmstadt, Alemania, en 1912, Annemarie Heinrich llegó a la Argentina con su familia de artistas, que escapaba de la guerra. Su atracción por el arte de la fotografía ya venía con ella, aunque nunca cursó estudios formales. Paradójicamente, fue su padre violinista quien le diseñó sus primeros faroles iluminadores, realizados con viejos tachos de querosene reciclados. Después, la iluminación en el estudio la haría con faroles de baja potencia y luz muy dirigida. Este hecho marcó la estética inicial, de fuertes contrastes, de quien llegó a ser la profesionales más reconocida de la Argentina.
En las décadas del 40 y 50, si una figura del espectáculo no era fotografiada por Heinrich, no se podía considerar tal.
Tanto para los promotores de radio, cine y teatro, como para los editores de tapas de revistas, era «necesario» visitar su estudio de la avenida Santa Fe (luego Callao). De este modo forjó su fama y así, todas las semanas y durante años, la fotógrafa retrató, para las tapas de las revistas «Antena», «Radiolandia» y «TV Guía» entre otras, a las grandes figuras del ambiente artístico.
Aquellas sesiones fotográficas tenían tanta importancia que la decoración de su estudio, en cada caso, era responsabilidad de las productoras de cine (por aquellos tiempos de existían, como hoy, los «productores» de fotos). Fue en su estudio donde retrató a Eva Perón, ya que Heinrich jamás transigió en una cosa: retratar a políticos en la Casa de Gobierno. Tras la muerte de Evita, Alejandro Apold, de la Subsecretaría de Informaciones, le confiscó los 15 negativos que le había realizado a Evita y que nunca le fueron restituidos. Al poco tiempo las fotos aparecieron publicadas en revistas europeas.
• Incidente
Otro incidente fue mucho más reciente: en los primeros años de la actual democracia, una particular la denunció por obscenidad en razón de las fotos de la actriz Tilda Thamar desnuda que había expuesto por unos días en su galería, antes de destinarlas a una Fundación. Intervino la justicia pero fue tal el clamor y las protestas que muy raápidamente esa denuncia quedó en la nada.
Obras suyas se exponen en las colecciones permanentes del Museo Nacional de Bellas Artes, del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y del Museo Fotográfico de Rafaela, así como también de numerosos museos internacionales.
Hace dos años, la muestra «Annemarie Heinrich. Un cuerpo, una luz, un reflejo» (200 obras en su mayoría inéditas), en la sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta, reconoció su trayectoria y su obra. Este año, esa misma muestra ya se exhibió en el Museo de Arte Contemporáneo de Salta, Museo Nacional de Bellas Artes, Tucumán y Centro Cultural Parque España en Rosario, y en 2006 recorrerá museos de Europa y los EEUU. Annemarie Heinrich deja dos hijos, Alicia y Ricardo Sanguinetti, también fotógrafos de profesión.
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