9 de agosto 2004 - 00:00
"No dejamos de improvisar aunque toquemos Gershwin"
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Paquito D’Rivera: «Yo prefiero llamar ‘chamber jazz’, o jazz de cámara, a lo que hago. En una partitura siempre hay cosas no escritas que el músico debe interpretar».
«El trabajo que vamos a presentar hoy fue hecho en sólo dos días de grabación, en agosto de 2001, con músicos y técnicos argentinos. Se llama 'Riberas' y ahí tocamos, junto al Cuarteto de Cuerdas Buenos Aires, obras clásicas y populares, como el 'Concierto para quinteto' de Piazzolla, en una reescritura que hizo Gabriel Senanes, el 'Quinteto en si bemol' de Webern, una obra que adoraba mi padre, o 'Preludio y merengue', que es una obra mía, y una composición de Senanes», dice D'Rivera.
«La historia de este disco», continúa, «es como todo lo que me ocurre a mí en este país: tiene algo que ver con Andrea Merenzon. Fue ella la que tuvo la idea de la grabación.Y la verdad es que resultó un trabajo hermoso».
Periodista: A usted suele identificárselo como un artista de jazz. Sin embargo, es habitual que trabaje en el terreno de lo clásico. ¿Se considera un pionero de los «crossovers» (fusión)?
Paquito D'Rivera: No, porque el crossover implica intencionalidad, lo que no necesariamente es algo malo. En mi caso, lo he hecho siempre y ha sido algo natural.Yo prefiero llamar «chamber jazz», o jazz de cámara, a lo que hago. Porque aun cuando toquemos música escrita, está presente el espíritu improvisatorio del jazz y en un mismo concierto pueden convivir ambas cosas sin problemas. Cada género tiene sus reglas, pero no creo que la música pertenezca a países distintos. Entre un estado y otro de los Estados Unidos hay reglas que cambian pero sigue siendo el mismo país. Tenga en cuenta que también en la música escrita hay muchas cosas que no se escriben; de ahí las enormes diferencias entre interpretaciones de una misma obra. Y a mí me gusta alternar; siempre se me hace más duro hacer un programa completo de música escrita. En este concierto de hoy vamos a tocar el material del disco pero también haremos algo con mi pianista Yavnai y ahí aparecerá el jazz y la bossa nova.
P.D.'R: Ese concierto, a pesar de ser con una sinfónica, tendrá también mucho de jazz. En la primera parte haremos un homenaje a Gershwin, con la «Obertura Cubana», «Rapsody in Blue» y un tributo escrito por mí para orquesta, quinteto de jazz y soprano. En la segunda parte, más abiertamente jazzera, haremos músicas de Duke Ellington, de Lecuona y mías. Por eso, para esa noche se sumarán los argentinos Juan Cruz de Urquiza en trompeta, Hernán Merlo en contrabajo, Oscar Giunta en batería, el israelí Alon Yavnai en piano, que además será solista en «Rapsody...», y mi esposa Brenda.
P.: ¿Sigue entusiasmado con su tarea de escritor?
P.D.'R: Sí. He escrito y publicado hace unos años un libro de anécdotas e historias de mi vida que se llama «Mi vida saxual», que ahora voy a reeditar con el subtítulo de «biografía no autorizada». Y he escrito y publicado más recientemente un libro de ficción -a mitad de camino entre la novela y la suma de cuentos- del que participan muchos personajes reales y que hasta tiene momentos en Buenos Aires, que se llama «Oh La Habana».
P.: ¿Cómo viene su año de trabajo?
PD'R: Está siendo un año muy bueno. He tocado con Yo-Yo Ma en el Carnegie Hall, he producido un disco de las Hermanas Márquez, estoy dirigiendo una orquesta de jóvenes subvencionada por empresas privadas y por algunos estados -la Youth American Orchestra»- y sigo trabajando con mi quinteto en Nueva York, en el que toca el gran trompetista argentino Diego Urcola.Y junto a Francisco Yobino seguimos trabajando en el que será el «10º Festival Internacional de Jazz de Lapataia».
Entrevista de Ricardo Salton



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