26 de agosto 2004 - 00:00

"Nosotros fuimos el fuego de Sandro"

Cuarenta años después, la banda que tocó con Sandro en sus primeros tiempos volvió a reunirse. Lo habían hecho casi secretamente pero ya llegaron al Roma de Avellaneda.
Cuarenta años después, la banda que tocó con Sandro en sus primeros tiempos volvió a reunirse. Lo habían hecho casi secretamente pero ya llegaron al Roma de Avellaneda.
"Un día me quedé afónico", cuenta Héctor Centurión, «y entonces cantó Roberto... Y quedó él, claro. ¡Con la voz que tenía y que tiene! Desde entonces, fuimos «Sandro y Los de Fuego».

Casi secretamente, «Los de Fuego», la histórica banda que integró Sandro a comienzos de los '60, está de vuelta. El sábado pasado dio un recital homenaje al cumpleaños de «El Gitano», en el Teatro Roma de Avellaneda. Hace cuatro años, impulsados por Sandro (a quien siguen llamando con un respetuoso cariño Roberto Sánchez), «Los de Fuego» intentaron volver con la primera formación, compuesta por Lito Vázquez, Héctor Centurión y Armando «Cachito» Quiroga. Pero, explica Lito Vázquez, «Cachito esta en un culto religioso y no quiere hacer música más que en la iglesia». Así fue que tuvieron que formar una nueva banda, sumando un grupo de treintañeros: Osvaldo Padre, en canto, Javier Buz, en primera guitarra y Mariano Motz, en batería. Vázquez y Centurión se emocionan al ver que en la platea se mezcla gente de, como ellos, «unos sesenta años» con jóvenes para cantar «Dame fuego» o bailotear con «Popotitos».

Periodista:
¿Cómo se les ocurrió volver con «Los de fuego»?

Héctor Centurión: Hace como cuatro años fuimos a ver un recital de Sandro en el Gran Rex. Él nos había mandado las entradas y cuando terminó le dijimos: vamos a hacer un «asalto», como se decía antes a las reuniones con música. Ofreció el garage de su casa. Ahí nos preguntó qué hacíamos. Le dijimos: nos jubilamos. ¿Y ahora qué van a hacer? ¿Van a sacar la silla a la puerta? Y nos impulsó a regresar. Cuando nos vio tocando, dijo: ¿con eso van a tocar?, y nos regaló los instrumentos con que ahora tocamos.


P.:
¿No les sorprende ver a gente, de 50 años y más, cantando, gritando y bailando rock and roll?

Lito Vázquez: Nos sentimos felices como ellos, después de todo somos la generación del rock. Aunque no lo crean, fuimos jóvenes y amamos el rock. Temas nuestros, como «Popotitos», se han seguido cantando, y no sólo por Charly García. Nos pasamos haciendo giras, tocando en bingos y es increíble, nos piden que paremos para que la gente vuelva a jugar. Tenemos un repertorio que gusta porque va de temas de «Sandro y Los de Fuego» a las canciones que después lo hicieron famoso.


H.C.: Además hay un revival de los '60 que se nota por todas partes, no sólo en Crónica TV. En el comercial donde aparece Pampita, el fondo musical es un tema nuestro de hace cuarenta años, y si se presta atención se escucha la voz de Roberto.


P.:
¿Cómo fue la formación inicial de «Los de fuego»?

L.V.: Roberto Sánchez, Lito Vázquez, Héctor Centurión y Armando Quiroga. Nos llamaban «Los muchachos de la escalera» porque en el conventillo donde vivíamos no nos dejaban ensayar en el patio común y teníamos que hacerlo en el descanso de una escalera. Eran tiempos donde Sandro salía con un triciclo a repartir el vino que distribuía el padre.

P.: Eran de Valentín Alsina...

L.V.: Eramos la barra que no tenía los mismos gustos que los demás. En vez de ir a la cancha íbamos a la biblioteca, al cine, escuchábamos música de todo tipo...


P.:
¿Siendo de Valentín Alsina se esperaba que tocaran tango?

L.V.: Por supuesto. Y para sumar ironía en el Bar Pancho, en Valentín Alsina y Choele Choel, barrio de tango, formamos nuestro grupo de rock, y éramos los únicos a los que dejaban entrar.


P.:
¿Como surgió el nombre «Los de Fuego»?

L.V.: Un día en ese bar, allá por 1959, empezamos a buscar un nombre para el grupo; no queríamos que fuera uno cualquiera, sino que fuera inmortal. Con Roberto leíamos libros esotéricos, y de pronto surgieron los cuatro elementos: el aire, la tierra, el agua y el fuego. Los de agua no nos podíamos llamar, lógico, ni Los de Tierra, que era para folklore, ni Los de Aire, que sonaba a cualquier cosa, pero Los de Fuego nos gustó, era fuerte, decía cosas como pasión, ritmo, rock. Y así quedó.


P.:
¿Dónde se presentaron por primera vez?

L.V.: En La Polonesa, en 1959. Nos fue bien. Después llegamos a la televisión con Mancera. Y con Julio Vivar en «Aquí la juventud». Una vez en «La Escala Musical», que hacia Jorge Beillard, hicimos de Los Beatles con las pelucas y todo, y se nos dio por saltar encima de los sillones. Nos echaron.


P.:
Todavía no había aparecido Tanguito...

H.C.: Qué va, el primero que tocó rock fue Eddie Pequenino con «Hasta luego cocodrilo». No existían grupos rockeros. Los americanos recién empezaban con Elvis Presley y algún otro solista.Y estaba el Elvis italiano, Adriano Celentano...


P.:
Elvis Presley fue clave, en ese tiempo, para Sandro.

L.V.: En 1958, nos presentamos en el salón de baile La Polonesa, de Valentín Alsina. Yo me disfracé -por única vez en mi vida-de Blackie, de Paloma Efrom, una gran periodista de entonces, y Roberto de Elvis Presley. Hacía que cantaba «Hotel de corazones destrozados» con un viejo disco de pasta. Se rompió el disco y se acabó la mímica, pero Roberto siguió cantando. Puso un poco de Elvis, un poco de Celentano, un poco de los grupos americanos y mucho de Roberto Sánchez, agitó todo eso, y así salió Sandro. Aquella mímica en La Polonesa nos hizo pensar en formar un grupo, y se armó como si fuera el cuadritode fútbol de la cuadra.

P.: ¿Ya entonces el que cantaba era Sandro?

L.V.: No, Roberto quería ser primera guitarra, el que cantaba era Héctor. Nuestra idea era un grupo orquestal, que no cantara nadie, éramos «Los de Fuego». Pero donde fuéramos a tocar nos pedían que alguien cantara. Y cantó Héctor.


H.C.: Hasta un día que me quedé afónico y cantó Roberto, y quedó. Mario Naón, representante de «Jack y Los Ciclones» nos convenció para ser entonces «Sandro y Los de Fuego».


P.:
Y poco a poco Sandro se fue convirtiendo en figura.

H.C.: El entró con el tema «Hay mucha agitación» en la grabadora Columbia, nosotros no. Después entramos nosotros y grabamos dos long play, con treinta y pico de temas. Se cumplió una etapa, y Roberto se abrió como solista y fue cambiando.


P.:
Ahí aparece Oscar Anderle, y Roberto, que ya es Sandro, se convierte en «El Gitano».

H.C.: El era rockanrollero, pero ya cantaba boleros. Iba con otro muchacho a dar serenatas. Siempre ha sido un gran cantante con un amplísimo abanico musical, por eso Sandro es quien es, un artista único que va a quedar para siempre.


P.:
¿Hablan seguido con Sandro?

L.V.: Nos cuenta cómo anda, si se va a hacer un chequeo, cómo va a ser la internación. A veces me llama para preguntarme si la chica aquella de la pizzería era rubia o morocha, si tenía más o menos pechos y cómo se llamaba, y ahí hacemos un juego de memoria. Como éste de ahora.


Entrevista de Máximo Soto

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