20 de agosto 2003 - 00:00

Notables inéditos de Patricia Highsmith

Notables inéditos de Patricia Highsmith
Patricia Highsmith «Una afición peligrosa» (Barcelona, Anagrama, 2003, 307 págs.)

P atricia Highsmith que ha sido catalogada como «escritora literaria de policiales» fue una tejana de muchas voces (como lo demuestran de modo contundente estos cuentos), que pasaba de la ironía desencantada a un curioso optimismo, del humor negro perverso a la indagación psicológica más objetiva. Entre sus obras se pueden hallar novelas policiales, relatos de intriga, farsas, cuentos fantásticos y de fantasmas o de animales, historias tan originales como perturbadoras. Esa obra tan diversa ha sido investigada hace poco por Andrew Wilson, en la primera biografía de la escritora («Beatiful Shadow: A Life of Patricia Highsmisth»), donde la muestra contradictoria, romántica y sensual, comunista y luego liberal, anoréxica y excéntrica, una gran amante no sólo por la cantidad de mujeres que llevó a su cama sino por la intensidad de sus pasiones, y la decadente alcohólica del final de su vida.

Lectora apasionada de Dostoievski, Conrad y Proust, ya a los 19 años anota en su diario íntimo «lo que más me interesa cuando escribo es la economía», y a los 20 años sueña con escribir «cuentos tan delicados como anillos de humo». Pero los cuentos no fueron para ella lo central, no los consideró nunca realmente valiosos, acaso por eso muchos de los que ahora se conocen (después de la primera antología, «Pájaros a punto de volar») estaban olvidados en carpetas como recortes de revistas donde fueron publicados, a pesar de ser realmente notables.

•Abandonos

Highsmith conoció el valor de la literatura como trabajo que da dinero cuando, tras graduarse en el Barnard College en 1942, comenzó a escribir guiones para historietas. Luchaba por ser independiente, freelance. Cuando decide pasar a Europa, también decide abandonar sus ilusiones políticas (había sido, como otros escritores norteamericanos de su tiempo, comunista), el ocultamiento de su orientación sexual y su deseo de ser pintora. Junto a sus grandes novelas («El amigo americano», la serie dedicada al personaje Ripley, «Extraños en un tren» que Hitchcock llevó al cine, entre otras) fue entregando a revistas literarias y de relatos policiales algunos de estos cuentos. Algunos, porque 6, de los 14 que se publican, estaban inéditos. Los diarios de la escritora, fallecida en 1995, en los Archivos de Literatura Suiza de Berna, permiten conocer el objetivo de muchas esas publicaciones: «superar la sequía financiera».

Si se buscara un centro de estas historias, tan diferente una de otra, seria el fracaso existencial, aunque pueda sorprender a sus seguidores con, en algún cuento, un cierre de la historia de cierto optimismo («Un completo fracaso»). En «El problema de la señora Blynn» radiografía, lejos de todo suspenso, con absoluta sutileza, por medio de los últimos días de una anciana, la mezquindad, para mostrar «todo lo que no funciona en la vida». «Dos palomas muy desagradables» es uno de esos ejercicios etológicos, sobre el comportamiento animal, al que la escritora era tan afecta, más que fábula es una alegoría. «El retorno» cuenta de la desintegración de una pareja en el clima creado por el nazismo. Cada lector encontrará en este abanico los de su preferencia, difícil que pueda evitar seguir leyendo después de las primeras líneas.


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