13 de diciembre 2000 - 00:00

Otra excelente muestra del guatemalteco Elmar Rojas

Obra de Elmar Rojas.
Obra de Elmar Rojas.
(14-12-00) En esta muestra de 20 pinturas recientes -la anterior tuvo lugar en 1996- del artista guatemalteco Elmar Rojas (1938), expuesta en Galería Forma, se comprueba un mayor ahondamiento en cuanto a la textura y el color.

Su técnica personal, superposición de capas, que luego raspa obsesivamente, le permite revelar luminosos y aún más vibrantes rojos, azules, violetas y verdes iridiscentes con todos sus matices, más la apariencia aterciopelada obtenida por la aplicación de cera de abejas.

En algunas obras ha incluido pequeñas muñecas-fetiche provenientes de la tradicional artesanía guatemalteca, continuando así con su repertorio de imágenes identificatorio de las leyendas de su país.

La presencia del Espantapájaros, del Torofuego (muy utilizado en fuegos artificiales en ciertas celebraciones), las fiestas de los pescadores en un atardecer volcánico, las series «De los Rituales», «De los Paseos Fantásticos», «Otras Oraciones», «De las Sublimaciones», con sus figuras no muy delineadas, algo fantasmales, bajo sus aludos sombreros negros forman parte del misterio que está vedado al habitante de ciudades cosmopolitas.

Pero más allá de la forma y el color, Rojas que no cede a las modas hegemónicas carentes de contenido, nos acerca a su paisaje, a su mundo de anónimos seres, a la riqueza de tradiciones artísticas, a su temperamento lírico, a su afirmación de hombre latinoamericano que vuelca en su genuina pintura.

En 1996 lo acompañó en su muestra la obra geométrica de Eduardo Mc Entyre. Siguiendo el mismo criterio, la galería La obras que está exponiendo Elmar Rojas en la Galería Forma acercan el paisaje y la riqueza de las tradiciones artísticas de su Guatemala natal.

ha invitado a Ary Brizzy, académico de Número de la Academia Nacional de Bellas Artes cuyas obras permanecen fieles al rigor formal, a los efectos ópticos, al predominio del esteticismo y el orden.

Participa también Norma
D'Ippolito con un conjunto de esculturas en mármol entre las que destacamos una pieza «Sin Título» en la que predomina la horizontalidad en una sucesión de desnudos femeninos enlazados, apoyada en un granito negro contrastante. Clausura el 23 de Diciembre. Aráoz 2540.


* Al ingresar en Filo-Espacio de Arte, uno se pregunta quién se atreve a pintar en estos tiempos con semejante fuerza arrolladora, sin hacer la más mínima concesión al mercado de arte, sin importarle que su lenguaje pudiera ser relacionado con el de los neoexpresionistas alemanes de la segunda mitad del siglo XX y que, sin ser alemán, sea tan provocativo.

Emilio García Wehbi
(1964), con su gestualidad y expresividad desmesuradas, con la intensidad puesta en acción, nos enfrenta con imágenes representativas del horror de todos los tiempos, la mueca desgarradora del hombre que sigue sin comprender lo que otros hombres son capaces de infligirle. Su pintura es un holocausto, también una ofrenda de amor por el ser humano. «Aquél que oculta su sangre, muere sin voz», título modificado de una frase del pintor y poeta belga Henri Michaux se exhibe hasta el 7 de enero de 2001 en San Martín 975.

* Martín La Spina (1973) es licenciado en Artes Plásticas, egresado de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Plata donde se desempe-ña como docente en la cátedra de Pintura Mural. Ha realizado varias exposiciones en el Museo Fra Angélico de dicha ciudad y donado un cuadro de Jesús Resucitado a la Parroquia San Luis Gonzaga. Recientemente, ha finalizado un vitralmosaico gigante que representa la escena de La Anunciación para Nuestra Señora de los Milagros en Villa Elisa, réplica de la iglesia del mismo nombre del siglo XVI, situada en Motta De Livenza en Treviso.

En su exposición en la Gale-ría Martina Céspedes, si bien no hay alusión directa a temas religiosos, lo espiritual rige la mayoría de sus obras. Se nota su conocimiento de la técnica del vitral en la forma de encarar las transparencias conseguidas. La estructura es en forma circular, en la que dispone simetrías con escarabajos o mariposas. Pájaros peces, criaturas de Dios en la visión de un San Francisco aparecen en sus fantasiosas obras, cercanas a lo onírico, así como castillos y torres medievales. De este mundo de cuentos, producto de su mundo secreto, destacamos
«Eclipse de Sol» por su calidad plástica que lo aleja de la ilustración que bordea el resto de las obras. En sus dibujos, es otro La Spina. Encara con trazo certero situaciones que no admiten fantasía alguna. Hasta el 30 de diciembre. Bolívar 660.

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