17 de noviembre 2000 - 00:00

Pálido debut de Carlos Ponce

Actuación de Carlos Ponce (voz). Con T. Maetsu (guitarra), P. Innacone (bajo), T. Gundin (percusión), O. Burgos (batería), A. Pavón (teclados), L. Once, M. Cusculleula (coros), V. Ríos y M. Alonso (baile). (Teatro Gran Rex, 13/11.)
(16-11-00)
Los baladistas latinos ya forman una especie de subgénero dentro de la canción romántica latinoamericana. En este contexto, seguramente, por su cercanía y relación geopolítica con los Estados Unidos, Puerto Rico, lleva la delantera si de convocatorias y ventas discográficas se trata. Aunque finalmente casi todos deciden instalarse en Miami, recordemos por caso que Ricky Martin y hasta Luis Miguel (aunque vivió durante muchos años en México) son oriundos de ese país. Y también lo es Carlos Ponce, un ex actor que se ha lanzado definitivamente a la música y acaba de debutar en nuestro país.
No se busquen en él sorpresas porque no las hay, y todavía parece que no son muchos -mejor dicho, muchas, puesto que su público es casi excluyentemente femenino-los que se interesan por él por estos lados: el Gran Rex resultó enorme para un público que no alcanzó a llenar ni la mitad de la sala. En lo musical, Ponce repite la fórmula: canciones románticas con letras olvidables, sonrisas y mohines a la platea, exhibición generosa de un cuerpo moldeado en los gimnasios, melodías que circulan entre el pop y la balada sin sorprender por su originalidad, y un envoltorio altamente profesional de una banda que suena como marcan las modas de Miami. Y, claro, un público que grita durante todo el concierto. Con todo, tiene algo más que varios de sus colegas y sabe compensar con su carisma y una sencillez que se intuye auténtica todo aquello de lo que carecen su estilo, su música y su propuesta.

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