«El mundo de Sofía» («Sofies Verden», Noruega,1999, habl. en noruego) Dir.: E. Gustavson; Guión: P. Skavlan, sobre novela deJ. Gaarder; Int.: S. Storstein, T. von Brömssen, A. Saeter, B. Floberg, H.Dahl.
No todas las películas para adolescentes son simplespasatiempos insustanciales. A fin de cuentas -y pese a la televisión abierta,las cintas bizarras, y los programas oficiales de enseñanza- todavía hay chicosinteligentes, reflexivos, ansiosos de saber y cultivarse. Para ellos es estapelícula, y también para el resto.
Se trata, como su nombre lo indica, de una versióncinematográfica del best-seller mundial de Jostein Gaarder, sobre unaquinceañera embarcada en un viaje de conocimiento por la historia de lahumanidad, y de la filosofía.
A quienes leyeron el libro, conviene advertirles loque dice el guionista: si la novela era 70% filosofía y 30% acción, la películaes forzosamente al revés, 70 por ciento acción y 30 por ciento filosofía. Aquienes todavía no lo leyeron, conviene contarles lo menos posible.
Bastará apenas advertir que la historia tarda un pocoen arrancar, cosa de darle al espectador tiempo para conocer lo que después sele irá enredando, pero que es, en su conjunto, una obra decididamenteentretenida, vistosa, e ilustrativa, un poco emparentada con «La historiasin fin», o con algunos planteos existenciales de «Matrix», pordarles un par de pistas.
Advertir, también, que abundan los efectos especialesy los grandes despliegues, con paseos por la vieja Grecia, el Renacimiento, laRevolución Francesa, la Revolución Rusa, y también unos pasadizos de miedo,todo matizado con guiños literarios, musicales y cinematográficos. Y que entrelas, digamos, «figuras invitadas» aparecen Sócrates, Shakespeare, Berkeley,Kierkegaard, el arquitecto Spinotti, la ignorada Olympe de Gouges,y otras criaturas que mejor conviene descubrir a medida que aparezcan.
Director del film es Erik Gustavson, el mismode «Herman», la del niño calvo, y «El telegrafista», comediapicaresca que años atrás estuvo entre las nominadas al Oscar.
Dicho sea de paso, el propio Gustavson estuvohace poco entre nosotros, invitado por la Cinemateca Argentina para mostrar suspelículas y las de sus paisanos. Ojalá viniera más seguido.



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