30 de enero 2001 - 00:00

Para ser eficaz, le falta síntesis

Escena de la obra.
Escena de la obra.
La obra relata un día en la vida de este patético personaje que fantasea con editar una revista político-literaria, mientras que sus torpes manejos de mitómano lo hacen caer en manos del doctor García Figueroa, un estafador que se aprovecha de este inesperado «socio» para librarse de la Justicia y huir con el dinero de uno de sus clientes. Las degradaciones y sinsabores que sufre el protagonista no bastan para traerlo a la realidad pero su delicado equilibrio mental sufre un fuerte impacto.

«Despertáte Cipriano», de Francisco Defilippis Novoa, se estrenó en el año 1929, umbral de una década asociada a la debacle económica y la corrupción política. Quizás por eso, los tipos humanos que aparecen en la obra no difieren mucho de los de hoy en día.

La inserción de algunos números revisteriles, clásicos de esa época, apunta a enriquecer el planteo algo esquemático de la pieza. Y por momentos lo logra gracias al regocijante histrionismo de Gabriel Pupi Collazo, quien se luce en un par de monólogos. Sin embargo, eso no basta para remontar una puesta carente de ritmo y de un apropiado manejo espacial. Los actores deambulan por el escenario sin mucho concierto, simulando circuitos -de entrada y salida a la casa de Cipriano, por ejemplo-que demoran la acción inútilmente.

El tono de la puesta oscila entre la farsa, el melodrama y la parodia de costumbres sin adoptar un punto de vista definido. Esto hace que la acción luzca desarticulada y fuera de ritmo y que los personajes, en general, carezcan de carnadura. Quizás con algunos cortes y una mayor integración de estilos la obra ganaría en dinamismo e interés.

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