Presentación de «Tango» por Bardos Cadeneros: H. Lucero (voz), S. Barberis (guitarrón), J. Lorenzo (guitarra) y C. Viyer (guitarra). Invitados: D. Schwarcz (piano) y P. Bonfiglio (bandoneón). (Abasto Social Club; todos los viernes.)
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El cuarteto Bardos Cadeneros -tres guitarristas y un cantor a quienes se suman ocasionalmente un pianista y un bandoneonista invitados-recupera, tanto en la formación como en el estilo y el repertorio, el modo de hacer tango cantado que forjaron en los años '20 y '30 artistas como Carlos Gardel, Ignacio Corsini y Agustín Magaldi. Y, desde ese punto de vista puede considerarse cumplido el objetivo.
Así, grabaron un álbum que incluye piezas muy antiguas como «Mano blanca», «Mariposita», «Tristeza criolla», «La última cita» o «Carnaval» y otras algo más modernas, como «Pa' que bailen los muchachos», y lo están presentando en un nuevo espacio cultural del Abasto.
El cantor Hernán Lucero tiene una voz bien colocada, afinada y tanguera. Los guitarristas -dos con una formación más académica, uno de mayor herencia criolla-cumplen con lo técnico, y el pianista invitado es también prolijo en su trabajo.
El problema surge porque ni Lucero es Gardel -ni Corsini, ni Magaldi, ni Angel Vargas, aunque tiene algo de cada uno de ellos ni sus compañeros son los guitarristas de los años '20. No por carencias técnicas, sino por falta de frescura, de espontaneidad.
Ponerse a imitar viejos ídolos es una tarea de la que raramente se pueda salir bien parado, porque, en todo caso, siempre están las viejas grabaciones -ahora reeditadas en formato CD-para recordar y disfrutar de lo que sucedía por aquella época. R.S.
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