París (EFE) - Los idólatras del surrealismo se rasgan las vestiduras ante la subasta que se iniciará hoy en París de los más de 6.000 objetos literarios y obras de arte acumulados por el gran gurú de ese movimiento artístico, André Breton, y que ahora vende su hija. Durante más de cuarenta años y hasta su desaparición en 1966, a los 70, Breton guardó en su departamento las creaciones nacidas de su genialidad o de sus amigos, así como una impresionante colección literaria y de arte.
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Nada se ha movido de su sitio desde entonces, pero ante la dificultad de conservar en perfecto estado este patrimonio mítico, sus únicas herederas, su hija Aube y su nieta Oona, decidieron ceder una parte al Estado francés o a museos y vender el resto. La sociedad Calmels Cohen, ayudada por nueve expertos, está al mando de esa subasta, que se efectuará en la casa Drouot hasta el próximo 16. Catorce intelectuales franceses miembros del llamado «Comité de vigilancia André Breton» han publicado un escrito para expresar su desacuerdo con la dispersión de las obras del escritor de «Manifiestos del surrealismo» y «Nadja». «Sería hacerlo morir una segunda vez», dijeron.
Drouot sacará a la venta quinientos manuscritos (entre ellos «Arcane 17» y «Nadja») y los 3.500 libros que poseía Breton, muchos de ellos con la dedicatoria de sus autores, como León Trotski, Guillaume Apollinaire, Sigmund Freud y Gilbert Lély; los objetos del arte popular recopilados por el poeta y los cuadros, entre los que hay algunas curiosidades, como «Epouvantails», una tela de la española Maruja Mallo dada por desaparecida desde 1936, y «Cadavre exquis», pintado por Man Ray, Joan Miró, Max Morise e Yves Tanguy, además de las obras de arte primitivo y las fotografías de Man Ray y Raoul Ubac, que componen un auténtico álbum de familia del movimiento surrealista
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