20 de julio 2004 - 00:00

Piazzolla, una marca indeleble

Orquesta típica Rodolfo Mederos. (Centro Cultural Torquato Tasso; los viernes a las 23.30).

Habrá que concluir que Astor Piazzolla marcó una barrera prácticamente infranqueable para el tango. Su renovación, de la danza al concierto, de la forma cerrada a las estructuras más abiertas, de la melodía acompañada al contrapunto, etc., sigue siendo muy moderna cincuenta años después de iniciada.

Desaparecidas las orquestas típicas a mediados del siglo pasado por la decadencia que vivió el género, fueron muchos, y Rodolfo Mederos estuvo, sin dudas, entre los principales, los que buscaron por caminos parecidos al de Piazzolla. Pero el tiempo pasó, el tango volvió a ponerse de moda, los centros culturales de todo el mundo se enamoraron definitivamente de esta danza y de esta música, y el rebote llegó a Buenos Aires, su cuna natural.

Entonces hoy, mientras muchos jóvenes sin prejuicios renovadores decidieron armar «típicas» y otros experimentan con el tango alrededor del jazz o de la música electrónica aunque sin marcar cambios profundos; los músicos de la generación post-piazzolleana optaron también por volver a las décadas del '40 y '50, y el propio Mederos lo justifica diciendo que necesitaba regresar a estas raíces, que conoció muy bien como integrante de la orquesta de Osvaldo Pugliese, para partir de un lugar de referencia.

Así las cosas, este bandoneonista que hace años se acercó a los músicos de rock y de jazz, que intentó dar una vuelta de tuerca a la música de Piazzolla, retornó a una formación muy apta para el baile, aunque la cantidad de mesas que colman el Torquato Tasso no permitan esa posibilidad al público.

Con toda esa experiencia a cuestas, lo de Mederos es, en sí mismo, incuestionable. Rodeado de músicos jóvenes y bien formados, su «típica» suena muy bien con un repertorio que combina clásicos («Flete», «El choclo», « Rodríguez Peña», «El abrojito», «Comme il faut», «La yumba») con temas propios y actuales, aunque lejos de su postura rupturista de antes. Resta esperar la continuación de la historia de este músico que nunca se ha conformado con los lugares cómodos.

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