14 de diciembre 2000 - 00:00

"POKEMON LA PELÍCULA 2000"

Como en la película anterior, acá hay un simpático corto para los más chiquitos, «Pokémon al rescate», y un largo bastante previsible, «La fuerza de uno», para los demás chicos. Cada cual de ellos cumple con su público específico aunque, la verdad, lo único que se les pide es que sean un poquito mejor de lo que se ve en la tele.
El cortito se desarrolla sin palabras, casi sin humanos (que al comienzo se van a dormir la siesta y recién se despiertan al final) y sin explicaciones. Con remarcable capacidad para inventar bichos y plantas raras, sus autores hacen algo parecido a las viejas «Sinfonías tontas» del sello Disney: ingresan una especie de Totoro, grandote, azul y dormilón, y rinden tributo al compañerismo y el trabajo en equipo, todo eso, ya lo dijimos, sin palabras. Es bastante lindo.
Por su parte, el largo pertenece a ese tipo de narraciones donde se juntan la representación de los dioses de la naturaleza con los dioses mismos, los elementos de la naturaleza que dichos dioses representan y el héroe anticipado por las leyendas y las ceremonias rituales, para que haga su viaje titánico. Ayudado por sus amigos, lógicamente.
Todo eso está filtrado por sucesivas traslaciones. De la antigua mitología del Pacífico al reciclado japonés actual. De éste a la versión norteamericana. Y, por esa vía, a la versión doblada al castellano, que acá vemos. Pero lo básico se mantiene: aventura, acción, mensajes (respeto de la naturaleza y de las tradiciones, sentido de superación y sacrificio) y también bastante sentido del humor. El diálogo final de los habituales tontos envidiosos, eso es bueno.
Detalle al margen: ¿la nave aérea con hélices y cañones que maneja el malo de la película será la de «Los 500 millones de la Begun», de Julio Verne? Como todo se recicla...

Dejá tu comentario

Te puede interesar