11 de enero 2005 - 00:00

Premio Década para dos arquitectos argentinos

En la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Palermo se entregó el Premio Década a la mejor obra arquitectónica construida en la ciudad de Buenos Aires hace diez años, a la Casa Pasaje Santa Rosa del estudio Hampton Rivoira. El premio distingue una obra que continúa siendo valorada dentro de su contexto por la vigencia y actualidad del proyecto ideado hace más de un decenio.

El premio, instaurado por el arquitecto Oscar Tusquets y su Fundación en el año 1999, distingue las mejores obras de la ciudad de Barcelona. El arquitecto catalán promovió el año pasado la realización del Premio en Buenos Aires. Al considerar las obras realizadas hace diez años en Buenos Aires, Tusquets señaló que la urbanización del Antiguo Puerto Madero era una obra importantísima que arrancaba de una valiente decisión política que fue seguida por un Plan Urbano inteligente y certero, un diseño adecuado a una buena y a veces excelente arquitectura.

El concurso se propone evaluar la vigencia de obras luego de un tiempo de haber sido construidas. Por ello los Década distingue una obra edificada hace diez años, tratando de valorar la actualidad de un proyecto ideado hace más de un decenio. En esta ocasión el jurado que es unipersonal, un solo arquitecto reconocido internacionalmente, fue el español Jesús Aparicio Guisado (Madrid, 1960) quien decidió cuál fue la mejor obra de arquitectura erigida en 1994: la Casa en Pasaje Santa Rosa, en Palermo Viejo, realizada por los arquitectos Jorge Hampton y Emilio Rivoira, con equipamiento de Diana Cabeza, que se había inaugurado en septiembre de 1994. El edificio, una farmacia de 1904, se rescató como contenedor italianizante preexistente. Pero se demolieron los interiores que estaban muy deteriorados y se plantearon tres espacios: la casa principal con dos cuerpos separados por un patio interno, y un tercero al fondo, con un jardín de por medio.

La continuidad histórica de estructuras edilicias adaptables para nuevos usos, es característica de la trama urbana porteña. La propuesta fue integrar historia, tecnología y naturaleza a la vez. «En cuanto a la integración con la Naturaleza, el ejercicio pretende no mucho más que permitir que el verde prevalezca dentro del tiempo transcurrido. Para ello, alcanza que la Naturaleza aflore sin demasiado control y filtre la intensa luz solar...», dijo Hampton.

La casa fue premiada en reconocimiento a la madurez de su concepción y ejecución. «La simplicidad en su planteamiento, al tratarse de tres espacios interiores continuos en la planta baja -cocina, estar, zona de servicio-conectados con patios, logran una intensa riqueza espacial.», señaló Guisado. Las paredes del edificio preexistente cumplen la función de tapias para dar privacidad a la casa. «No se debe dejar de mencionar que en esta vivienda se resume de forma ejemplar el entendimiento del movimiento moderno, siempre más ligado a la percepción visual de la forma.», agregó Guisado.

En el acto de entrega del premio participó también José Antonio Martínez Lapeña ( Tarragona, 1941), con una conferencia sobre sus últimos proyectos. Entre ellos, Escaleras de la Granja, Toledo; Restauración de las Murallas de Palma de Mallorca; y Explanada del Forum de Barcelona 2004.

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