4 de abril 2003 - 00:00

Prior: irreverencia con respeto al arte

Muestra de Prior
Muestra de Prior
"Tribulaciones de un chino en Roma y otras tribulaciones sobre papel" es el título de la muestra de Alfredo Prior (1952), que se exhibe en el Museo de Arte Moderno (San Juan 350). Una mirada sobre obras realizadas entre 1982 y 2002 de un artista perteneciente a lo que se ha dado en llamar «generación de los '80". Se fusionó entonces lo conceptual-idea como reflexión sobre el arte-y la vuelta al goce del hacer, una reivindicación del gesto, de lo manual, un regreso a la tela y a motivos dejados desde hacía tiempo por el realismo.

Abre la muestra una obra conjunta de Prior y Kuitca de 1983, pintura acrílica sobre papel, una mirada crítica e irónica que juega con el título «Kremlin y Castigo». «El pintor y su modelo», una serie realizada en 1986, técnica mixta sobre papel, superficies trabajadas que dan lugar a profundidades desde donde emerge la luz pero trastrocadas por la presencia de un muñequito irreverente.

No importa si, según confiesa el autor, la instalación de pequeños portarretratos sobre un colchón de arroz, «Los Mártires de Xi Quiang», que enmarcan rostros orientales pintados a la manera expresionista, o la serie, técnicas mixtas sobre papel, «Peinados Chinos» y «Escenas de un Restaurant Chino en la Edad de Piedra», son «un simulacro, una falsa visión de China». Logra hacernos creer que el arte oriental ejerce en él una gran influencia, por la delicadeza de la imagen, el espacio del papel apenas rozado por una línea, pequeños dibujos con marcador de fibra plateada y sellos chinos.

Una característica de Prior, así como de varios artistas de su generación, es la reducción de un personaje célebre a un esbozo de juguete. Así presenta a Napoleón, a San Antonio o a un Atlas. Creemos que es también una metáfora de ese «hombre» que se ha empequeñecido, la visión escéptica del artista frente a la caída de los grandes relatos, la pérdida de la ilusión y una desdramatización de todo acontecer. Además de estos personajes en miniatura, hay una serie que tiene a un oso como protagonista: oso rey, oso asombrado, oso poderoso, oso perturbado, oso lloroso, un «Osario» de 1982/84 en pequeño tamaño y otro de carácter sombrío, realizado en 2000 sobre cartón corrugado.

En la serie «Barriendo hojas caídas» de 1991, tinta y gin tonic sobre papel, y en «El Paraíso», «El Purgatorio», «El Infierno», también de 1991, propone un juego de veladuras y chorreados, aparentemente resultado del azar. Esta muestra antológica revela un mundo en el que se combinan imágenes históricas y de fábula y un gran respeto por el quehacer pictórico.

También en el MAM, con el patrocinio de la Embajada de Colombia se presentan, tres prestigiosos artistas de la escena artística actual de ese país. Oscar Muñoz (1951), sorprende por su creatividad y dominio de un lenguaje en el que confluyen el dibujo y la tecnología. «Narciso» (2000/01), serie de 12 fotografías fijas sobre papel, tiene como fondo un lavatorio sobre el que Muñoz dibuja un rostro convencional, las secuencias de su transformación y final disolución. Esta serie, pasada al video que la acompaña, repite mucho más dramáticamente todo el proceso, pero devuelve la esperanza ya que si el espectador no se va, la disolución no es definitiva. Este artista utiliza contenedores transparentes, agua, papel, polvo de carbón para otra serie de «Narcisos» (1994 /2003) en la que el tiempo es el eje de su pensamiento.

José Alejandro Restrepo (1959), parte de los grabados de los artistas viajeros con los que registraban sus observaciones científicas. «El Paso del Quindío II» se basa en un dibujo de 1865. Es el testimonio de un personaje, el carguero, que lleva su carga humana por las impenetrables zonas de la selva colombiana. La video-instalación registra una situación del presente que la tecnología no ha podido cambiar. El video «Iconomía» es una reflexión sobre el poder de las imágenes y los sentimientos encontrados que generan en el contemplador.

Casi nada podemos decir acerca de la hermética obra conceptual de
Miguel Angel Rojas (1946). Su lectura sólo se vuelve legible si se complementa, como lo señala María Yovino en la presentación del catálogo, en el contexto de la trayectoria y la vida personal del artista. Hasta mediados de Mayo.

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