Quienes recuerden «El Alamo» de y con John Wayne junto a un inolvidable Richard Widmark entenderán la diferencia entre aquel alegre chauvinismo espontáneo del Duke, un exabrupto librepensante si se lo compara con esta megaproducción épica con mensaje patriótico para los tiempos de guerra, que falló en sus dos objetivos principales: recuperar su inversión de 100 millones de dólares, y difundir masivamente su mensaje bélico. Igual, en el rubro más trivial de los valores cinematográficos, «El Alamo» contemporáneo puede resultar realmente atractivo para los fans del cine épico, el western moderno y el revisionismo histórico. Más que a un western, esta película se parece a un «Santo de la espada» hollywoodense, que los decorados, la fotografía de Dean Semler y la original composición de un indescriptible Davy Crocket a cargo de Billy Bob Thornton convierten en algo que merece verse, a pesar de la melosa música de Carter Burwell y el dudoso recurso argumental de extender el relato más allá del episodio histórico en cuestión para ofrecerle al público una buena acción punitiva contra el enemigo. D.C.
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