Elfriede Jelinek, Nobel de Literatura 2004: la autora austríaca de «La Pianista» divide opiniones en la cultura de su país. Feminista militante, sus obras de teatro habían sido prohibidas en los teatros comunales de la región del derechista Jörg Haider.
El Premio Nobel de Literatura fue, como se anticipaba, para una mujer. La Academia Sueca eligió a la más joven de las candidatas, la austríaca Elfriede Jelinek (57 años), también las más radicalizada y controversial. La decisión de los suecos fue comparada ayer con el Nobel que en 1997 le concedieron a Dario Fo, equivalente itálico de la nueva ganadora.
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Esta vez, gracias al cine (Jelinek también es guionista), su nombre también es conocido fuera de las fronteras de su país, algo que no es muy frecuente con las últimas elecciones de la Academia. Ella es autora del libro y el libreto de la película «La pianista», uno de los films más fuertes en erotismo que haya protagonizado Isabelle Huppert (la película es de 2001 y se vio ese mismo año en la Argentina).
La primera reacción de Jelinek al conocer la noticia la alineó con el feminismo más ortodoxo: «sile dieran este premio a un escritor, no dirían que se premia a un hombre», declaró, tal vez molesta con el acento que se ponía en el género. Ex militante comunista, se enfrentó con el ultraderechista Jörg Haider, que la calificó de «una persona baja e inmoral que no para de ensuciar a nuestro país». Haider, en sus años de poder, había prohibido sus obras en los teatros de su región. Considerada, por algunos críticos, pornógrafa y perversa, Jelinek fusionó géneros literarios apartados de lo académico. Inicialmente poeta, pasó a la novela, a la traducción (entre otras, de novelas de Thomas Pynchon), a las obras de teatro, a los guiones de cine, ópera, TV y radio.
Más allá de la descripción de que «la escritora presenta un mundo despiadado de violencia y sumisión, caza y presa, que continua la tradición austríaca de Karl Kraus, Elias Canetti y Thomas Bernhard», la Academia Sueca sostuvo que «la originalidad de los textos de Jelinek reside en variaciones entre prosa y poesía, encantación e himno, el flujo musical de la voz», al tiempo que «contiene escenas teatrales y secuencias fílmicas».
De padre judío, de origen checo (que se salvó del Holocausto por ser químico capacitado para producir material bélico durante la guerra), y madre de la alta burguesía de Viena, Jelinek nació el 20 de octubre en Mürzzuschlang, Austria. Se crió en Viena y comenzó a estudiar música y composición. Comenzó como poeta y debutó con la recopilación de las poesías de Lisa Schatten (1967), y en 1970 publicó la novela satírica «¡Somos carnada, baby!». En 1971, se diplomó en el Conservatorio. «La música ha sido la matriz de mi estilo literario, la busco en las palabras, eso hace que sea muy difícil traducirme», dijo una vez.
Luego de pasar unos años en Berlín y Roma a comienzos de los '70, se casó en 1974 y pasó a residir alternativamente en Viena y Munich, y a publicar en forma constante. Entre sus novelas se destacan «Los amantes» (1975), «Los excluidos» (1980, publicada en español por Mondadori en 1994), «El ansia» (1985, por Versal en 1988), «La pianista» (1988, por Mondadori en 1993), «Los hijos de los muertos» (1995). La mayoría de sus obras o no han sido traducidas o no llegaron a la Argentina, pero sí se pudo ver en el Teatro San Martín su obra «Lo que pasó con Nora cuando dejó a su marido o Los pilares de las sociedades», con puesta de Ruben Szuchmacher, con Ingrid Pelicori, Alberto Segado y Horacio Peña.
Además de haber protagonizado «La pianista», Isabelle Huppert también actuó en el otro largometraje con guión de Jelinek, «Malina» (1991), adaptación de una novela de Ingeborg Bachmann, que dirigió Werner Schroeter. Jelinek recibirá 1,3 millón de dólares (a eso cotiza el Nobel hoy), medalla de oro y diploma del Rey Carlos Gustavo de Suecia. Será entregado el 10 de diciembre en Estocolmo, pero Jelinek advirtió que no irá a la ceremonia, escudándose en su timidez, y en que el premio la lleve a ser lo que nunca quiso ser «una persona en el centro de la mirada pública».
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