Rodolfo García fue un músico integral

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Basta escuchar temas esenciales del rock nacional como “Ana no duerme”, “Rutas argentinas” o “Color humano” para apreciar el particular talento de uno de los bateristas pioneros del rock argentino, Rodolfo García, quien luego de sufrir un ACV la semana pasada murió la madrugada de ayer a los 74 años.

A diferencia de grandes bateristas como Oscar Moro, de Los Gatos, o Javier Martínez, más concentrados en el beat, el rock y el blues, García fue un músico mucho mas versátil dadas las características de Almendra, la primera formación de Luis Alberto Spinetta junto con Edelmiro Molinari y Emilio del Guercio. Tal como se advierte en el primer álbum homónimo de la banda, García debía saber cómo ampliar el sonido de la batería y la percusión no sólo al rock sino a suaves baladas como “Muchacha ojos de papel”, o temas originales e inclasificables como “Plegaria para un niño dormido” y “Fermín”. Almendra duró poco, y en su última parte, cuyos temas dieron lugar a un famoso disco doble, García descolló a nivel rítmico en temas como “Mestizo” –una de las primeras canciones con ritmo latino del rock nacional- y la inigualable “Tira tira hermano perro”

Ya entrada la década del ’70, el músico formó parte de la primera banda solista de Litto Nebbia recién separado de Los Gatos, pero luego se unió al grupo que tal vez fue el más importante de su carrera, la banda de culto Aquelarre, que integró junto al bajista de Almendra Edelmiro Molinari, el guitarrista Héctor Starc y el tecladista Hugo González Neira. Aquelarre sigue siendo una banda a veces incomprendida por sus melodías laberínticas y la imaginería surrealista de letras como “Violencia en el parque” y “Patos trastornados”. Aquelarre no sólo fue uno de los grupos más serios y respetables de la era de oro del rock argentino –cuando convivían grandes artistas como Pescado Rabioso, Billy Bond y la pesada, Pappo’s Blues, Sui Generis y Pedro y Pablo- sino que también logró un lugar importante en España, adonde García debió emigrar ante las persecuciones de la Triple A y la dictadura-.

De vuelta en el país, participó del grupo rockero de Héctor Starc, Tantor, pero pronto se unió a uno de los grandes regresos de los años ’80: Almendra, que dio dos grandes conciertos en el estadio Obras y grabó un disco de estudio, “El valle interior”. El disco doble “Almendra en Obras”, reeditado en vinilo en 2019, permite entender perfectamente la potencia de la batería de García, que además de músico fue un gran difusor de la cultura rockera, participando en libros, programas de radio y encargándose de la producción de los conciertos de sus amigos pioneros del rock, como Javier Martínez, Vox Dei y Pajarito Zaguri, en la mítica y hoy desaparecida Perla del Once.

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