12 de enero 2001 - 00:00

Salón de Artes con buen nivel y también caos

(11/01/2001) Distribuido entre las Salas Nacionales (Pintura, Grabado, Fotografía, Arte Electrónico), el Buenos Aires Design (Dibujo, Arte Textil, Arte Cerámico) y el Centro Cultural Recoleta (Esculturas), se exhibe la octogésima novena edición del Salón Nacional de Artes Visuales.

En Pintura, el Gran Premio de Honor recayó en Miguel Angel Vidal (1928), merecida recompensa a la trayectoria de uno de los fundadores del Grupo de Arte Generativo. «Luz Profunda» responde a su poética en la que predomina lo estético, un ordenamiento de modulaciones en los que se funde la línea recta y una luz que se impone desde lo interno. Hugo Oldach, Felipe Pino y Fernando Lancelloti recibieron el 1°, 2°y 3° premio respectivamente.

No nos referiremos a los artistas seleccionados de conocida trayectoria, pero sí importa destacar algunos que hemos visto ocasionalmente o por primera vez: María Santi, María Pousa, Chen Meng Tzu, Martín Gil Mariño, Griselda Alvarez, Renzo Lencioni, Daniel Trama, María E. Joao, Mónica Olivé.

El Gran Premio de Honor de Grabado le correspondió a Eduardo Yglesias Brickle s (1944). La madera policromada es su marca de fábrica en la que despliega un repertorio en absoluto convencional, de gran intensidad visual. Leonardo Gotleyb, Primer Premio, Patricio Bosch, 2° Premio, y Silvina Paulón, Tercer Premio, encabezan una sección sin baches que se destaca por el indiscutido alto nivel del grabado argentino, disciplina que no admite improvisaciones.

En Fotografía, recibió el Gran Premio de Honor, Pablo Cabado (1965). Obra con carácter de instantánea, casual, muy logrados contrastes de luz y sombras, nítida imagen de una situación cotidiana. Los otros premios les fueron adjudicados a Alessandra Sanguinetti, Augusto Zanela y Martín Weber.

Los premios en arte electrónico fueron para Hernán Khourian, Diana Roisman y Gustavo Romano.
En Dibujo,
Sergio Camporeale (1937) fue acreedor al Gran Premio de Honor. «Retrato de familia», grafito, lápiz color sobre papel pertenece a una serie cuyos personajes no se miran, cada uno juega su juego, aparecen en perspectivas distorsionadas, ingrávidos, integrantes de una parodia que el artista compone con agudeza con su línea bien definida y delicado cromatismo.

Omar Panosetti, quien actualmente expone en Galería Atica, es el Primer Premio y retrata con tierna ironía la vida suburbana. Entre los seleccionados destacamos a Inés Vega (grafito), Cristino Alonso (pastel), Miguel Angel Ferreira (lápiz) y Héctor Destéfanis, (técnica mixta).

En el rubro Textil,
Berta Teglio ganó el Gran Premio de Honor. Aunque la mayoría de los participantes son artistas de conocida trayectoria, no hay en esta ocasión, obras destacables. Nos interesaron las tres menciones, Rosa Arena, Elena Tencer y Mirta Zak.

«Multitud silenciosa»
pertenece a una serie en gres refractario por la que Rubén Fasani (1960) recibió el Gran Premio de Honor de Cerámica. «Oferta animal», excelente trabajo de Graciela Olio, Primer Premio.
Es realmente objetable el amontonamiento en el que se encuentran estas tres disciplinas que no permite una apreciación feliz de las obras expuestas.

Dejamos expresamente para el final la Sección Escultura que se exhibe en el Centro Cultural Recoleta. Es llamativa la falta de criterio con el que fueron emplazadas; no hubo el más mínimo esfuerzo curatorial y todo es un increíble muestrario de lo que no debe hacerse. Ubicadas contra las paredes, en nichos contra el vidrio, en espacios mínimos, debajo de escaleras, en un descanso de las mismas, al fondo de un pasillo, rodeadas de elementos de utilería, entre maceteros y los distintivos basureros azules del Gobierno de la Ciudad, al lado de carteles de propaganda de otras exhibiciones, en fin, en medio de la más absoluta polución visual. Esta situación impide hacer cualquier comentario valorativo.

El Gran Premio de Honor fue para
Hernán Dompé (1946), artista de vasta trayectoria, un verdadero creador que ha alcanzado reconocimiento internacional. Gerardo Wohgelmuth, Guillermo Tazelaar y Betina Sor recibieron los premios correlativos.

Este salón ha incorporado arte electrónico y fotografía, se nombró un jurado de tres miembros aparte de los especialistas en cada disciplina, se prevén cambios tanto en las remuneraciones como en la estructura de las jerarquías.

Es de esperar que se convoque a todos aquellos conocedores del tema, característica durante décadas del otrora prestigioso salón, y que puedan aportar ideas constructivas. También es de esperar que aquellos premiados o seleccionados intensifiquen sus investigaciones y profundicen sus ideas para que su presencia en éste u otros salones no se constituya en un acto rutinario, carente de interés. Tras el cierre local (el 28 de enero), los premios y menciones de las ocho categorías serán exhibidas en París para después iniciar un itinerario por diversas capitales provinciales de nuestro país.

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