27 de abril 2004 - 00:00

Se agrava crisis del Teatro Colón

Insólito y penoso: el Teatro Colón está representando el ballet «La Cenicienta» de Sergei Prokofiev sin orquesta y con música proveniente de un CD. No se trata sólo de una degradación para los estándares de esa sala, sino que al hacerlo así el Colón se expuso a una demanda sin precedentes por parte de los titulares de los derechos de la obra, juicio que ya ha sido iniciado.

No es la primera vez que el Colón tiene problemas de derechos con un autor del siglo XX, aunque hasta ahora nunca había optado por recurrir a música grabada por falta de partituras. Roberto Barry, representante en la Argentina de los derechos de editoriales musicales como Sikorski, dijo ayer a este diario que «el Colón cometió dos ilícitos: primero, haber representado esta obra sin haber pagado los derechos correspondientes, y en segundo lugar haberlo hecho con música grabada». Barry agregó que «el Colón estaba advertido desde diciembre por los derechohabientes de la obra, cuando se cotizaron las condiciones para representar este ballet, pero nunca contestaron. Todo esto es muy grave porque lo que ha ocurrido condiciona la futura negociación de derechos de óperas previstas para esta temporada».

Hace ya varios años que el Colón no paga derechos de autor. Roberto Lozas, gerente administrativo de Argentores, sociedad recaudadora también consultada por este diario, dijo por su parte: «Tenemos facturas pendientes de 1996. Le iniciamos un juicio, que lleva adelante el doctor Carlos Villalba, por facturas impagas de derechos de autor. Lo que más nos molesta es que los funcionario del Colón desconocen a Argentores. Nos esconden documentación».

Hoy a las 11 Gustavo López, Secretario de Cultura de la ciudad, citó a una reunión a Barry y a representantes de Ricordi, junto con Argentores, para encontrar una salida al conflicto. «Pidieron reducir los aranceles», dijo Lozas, «algo que es imposible porque significa sacarle al autor los honorarios establecidos por su trabajo».

Barry
, por su parte, insistió en el diálogo con este diario en que «hay una idea completamente errónea, que consiste en creer que si se toca Stravinski hay que pagar, pero si se hace Beethoven es gratis, o más barato. Eso es completamente falso. Hay una Ley Nacional, y no un decreto como se ha dicho, que establece que cuando se hagan obras de esos compositores el ente recaudador es el Fondo Nacional de las Artes, y los derechos que deben abonarse no son menores a los que se pagan por obras de autores contemporáneos».

Barry
coincidió con Lozas en afirmar que la deuda que arrastra el Colón se remonta a muchos años. La diferencia actual es que nunca, hasta ahora, se había atrevido la dirección de ese teatro, ante la falta de partituras, a recurrir a música grabada, lo que también está violando los derechos de las discográficas.

A todo esto, ayer artistas, técnicos y administrativos del Colón volvieron a manifestar ante la puerta del teatro. Pidieron solución a los problemas de presupuesto y la regularización de los contratados, aunque en este caso fueron más allá y también reclamaron el descabezamiento de la dirección.

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