25 de julio 2006 - 00:00
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Mirtha Legrand
con Pablo
Echarri en la
apertura de
ayer. La
animadora
desafió a los
Kirchner a
concurrir al
programa, y
dijo que si es
necesario se
trasladaría ella
a la Casa
Rosada.
Detrás de cámara, no faltó su amigo, representante y guía espiritual de años, Carlos Rottemberg, más alejado de la producción del ciclo que comandan Hernán Figueroa, Alicia Pedrelli y el novato Nacho Viale, nieto de Legrand. Visiblemente nervioso, Viale se ocupó de idear una nueva apertura (algo así como «Un día en la vida de Mirtha Legrand»), y organizó «cuestiones operativas y artísticas» según Mirtha. Se lo vio yendo y viniendo del estudio al control, atento a su pantalla del celular, pero sin desoír los consejos del experimentado Rottemberg. Fue Viale quien instruyó a la noctámbula Legrand en el aprendizaje de Internet y su adicción llegó al punto de levantarse «En camisón, a las 4 de la madrugada, y conectarme a Internet. Sobre todo visito páginas de información», aclara con picardía para atajarse de los malpensados.
Además del apoyo logístico, Rottemberg y Viale vigilaban la cocina ubicada detrás de la escenografía y, como varios asistentes y productores que picoteaban panes, grisines y hasta los restos que dejaban los invitados, Rottemberg probó un pan saborizado. Legrand felicitó a los chefs, Clementina y Hernán y dijo: «Me contaron que te ascendieron Clementina y por eso no venís mas, ¿viste que este programa trae suerte?».
El menú de mousse de aguacate y cilantro con crostinis (las que comían los aburridos asistentes) fue seguido por salmón rosado a la plancha con napoleón de vegetales (así lo llaman para que suene «moderno») y papas al natural. El postre: pastel de peras con almíbar de especias y helado. Antes del café en el living, un productor pedía monedas para la máquina expendedora y trajo dos cortados. Pocos imaginarán, desde sus casas, que ese café es el que trasvasan a las finas tazas de porcelana.
Cuando Legrand se despidió, agradeció las flores enviadas por Daniel Scioli e insistió: «¿Y el Presidente qué me mando?» ante lo que un productor se apuró a responder «Te mandó saludos Mirtha» y ella sonrió con ironía. Luego dijo a este diario: «Yo tengo total libertad con lo que digo porque hace años firmo un contrato con una cláusula que me habilita para opinar sobre cualquier tema. Lo hago porque los canales tienen miedo a que les saquen la publicidad si se dice algo inconveniente del Gobierno. Pero creo que pasa más por los canales que por los diferentes gobiernos, pues se ponen la venda antes que la herirse. Igualmente no tiene nada que ver esto con la negativa de «Canal 9» de que yo estuviera, al menos eso me dijeron. Daniel Hadad vino un día a mi casa y se marchó como si yo fuera figura del «9». Después llamaron para decirme que no cerraban los números. Que todo fue una cuestión de costos».



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